Una mañana en Frankfurt

 

Llega el último día de este road trip por el Valle del Mosela tan maravilloso en el que hemos visto pueblos encantadores, paisajes espectaculares y hasta hemos tenido nieve!. Hoy nos toca lluvia, y eso ya no me gusta tanto.

Tenemos que coger el avión sobre las 5 de la tarde así que podemos aprovechar la mañana para conocer Frankfurt. Ayer solo nos dio tiempo de ver un poco el mercado de Navidad, pero pudimos ver la ciudad de noche que siempre tiene otro encanto.

Qué hacer en una mañana en Frankfurt?

Quizá si el día no hubiese salido tan lluvioso nos hubiese cundido más, y esa era la idea, pero la lluvia nos fastidió bastante.

Dejamos las maletas en el hotel, y nos vamos a devolver la llave del coche. Primero vamos al parquing donde lo dejamos porque el primer día nos la dieron allí, pero nos dicen que tenemos que devolverla en la oficina, con que nos cruzamos a la estación y la dejamos allí. Les decimos que el coche lo dejamos ayer ya y no hay ningún problema. Aprovechamos a desayunar en la estación, hay muchas cafeterías y restaurantes, y como el día anterior habíamos desayunado tan bien en el Fellows Coffe de Trier nos metemos en otro que hay aquí. Esos bagels están que mueres de gusto.

Pues ya con la tripa llena nos vamos a ver la ciudad, la tercera más importante de Alemania, el centro financiero del país. Mi idea inicial era ir por la orilla del río para ver los rascacielos de la zona que llaman Main-hattan, por estar junto al rio Main (Meno en español), pero como llueve decidimos ir por calles interiores a ver si así nos mojamos menos.

Frankfurt

 

Frankfurt

Al final no nos queda más remedio que entrar a una tienda y comprar un paraguas porque ya nos estamos poniendo como sopas julianas. Llegamos a la calle comercial por excelencia, la calle Zeil, la llaman la Quinta Avenida de Alemania, y nos metemos en varias tiendas para ir descansando un rato de tanta lluvia. Entramos en la catedral, la Kaiserdom (Catedral del Imperio), y no tiene que ver con nada de Star Wars jajaja. Es que tengo una parte de la familia muy friki de esta saga y ya me vienen estas cosas a la cabeza. Se llama así porque aquí coronaron a varios emperadores alemanes. Destaca su torre de 95 metros de altura, en los años 50 era el edificio más alto de Frankfurt. Vamos otra vez hacia la plaza Romerberg y el mercado de Navidad para verlo de día. La verdad que entre la lluvia y que es lunes hay poca gente, lo que nos permite verlo con más tranquilidad.

Frankfurt

El mercado de Navidad de Frankfurt es el más antiguo de Alemania, se celebra desde 1393, y es también uno de los más grandes. Empieza en esta plaza y sigue por las calles y plazas colindantes, más de 200 puestos de comida, bebida y adornos.

mercado de Navidad de Frankfurt

La plaza Romerberg está rodeada de edificios históricos, desde el Ayuntamiento (Rathaus) del siglo XV a otros de los siglos XVI, XVII Y XVIII. Todos los edificios con sus entramados de madera y pintados de colores hacen que sea la plaza más bonita de la ciudad.

Mercado de Navidad Frankfurt

Tomamos un vino caliente para entrar en calor y refugiarnos un poco de la lluvia, y cruzamos el puente Eisernersteg para ir al .barrio de Sachsenhausen. Este es el barrio de las sidrerías.

Frankfurt

Calles adoquinadas, casas de madera, y placas de metal en el suelo con forma de manzana que nos indican que estamos en el reino de la sidra. Es un barrio que ha cambiado poco desde su construcción. Por la noche parece ser que está bastante animado, pero claro, al ir por la mañana la verdad es que estaba todo cerrado y bastante muerto. Habrá que ir en verano a ver qué tal y poder probar la Apfelwein, sidra de baja graduación completamente natural y que encima por lo visto es barata, porque las leyes obligan a que sea la bebida alcohólica de menor precio. La calle principal del barrio de  Sachsenhausen es Schweizer Str. Aquí encontraréis la mayoría de locales donde probar esta bebida típica, además los locales que la sirven suelen tener un cartel distintivo en la puerta con coronas de ramas verdes o símbolos por el estilo.

Barrio Sachsenhausen Frankfurt

A estas alturas vamos ya empapadas, se me han calado los pies, los pantalones mojados, estamos de agua hasta arriba, así que decidimos que nos vamos a ir al aeropuerto porque estamos de lluvia hasta el mismísimo. Una pena porque podríamos haber aprovechado mucho más la mañana. Frankfurt es una ciudad con mucho que ver, me hubiese gustado poder pasear por la orilla de los museos, incluso entrar en alguno como el de Historia Natural. También se puede visitar la casa de Goethe, la Torre del Meno desde la que puedes disfrutar de unas buenas vistas de la ciudad desde su restaurante en el piso 53. Esta ciudad cuenta con dos edificios de la Opera, Alte Oper el más antiguo y otro de construcción moderna. Además se pueden visitar el zoo, el Palmergarten, un jardín botánico de palmeras, y sus innumerables iglesias.

La verdad que ir debajo del paraguas todo el rato te quita perspectiva de la ciudad, así que no me llevo una imagen clara de la ciudad. Me gustó, pero tendría que volver para disfrutarla. Si váis, me contáis qué os pareció.

Después de recoger las maletas en el hotel nos fuimos a por el S8, el tren que nos lleva hasta el aeropuerto. Allí cogimos el tren que comunica las terminales y antes de facturar nos fuimos a cambiar de ropa porque no nos cabía una gotica más de agua encima. Y ya solo queda esperar el avión que nos lleve de vuelta a casa.

Ha sido un viaje corto pero intenso. Un viaje que recomiendo por sus paisajes y la cantidad de sitios que puedes visitar. Toda esta zona, como toda Alemania o al menos lo que conozco, está llena de pueblos encantadores, gente super amable y paisajes de postal. Creo que cualquier época puede ser buena para visitarla, en invierno por los mercados de Navidad, pero en primavera o verano tiene que estar precioso todo con los viñedos verdes cubriendo las montañas y las flores adornando las orillas del río y las casas de los pueblos. Como hay tantos sitios interesantes por ver se puede alargar el viaje todo lo que se quiera o pueda y hacer múltiples rutas diferentes según el aeropuerto al que vayáis. Tened en cuenta también que nosotras al ir en diciembre teníamos menos horas de luz, pero si vais en primavera o verano, vais a poder aprovechar mucho más el día, y en cuatro días seguro que os da tiempo a visitar más sitios. Espero que os sirvan de ayuda estos post para preparar vuestro viaje, o que os anime a hacerlo, en cualquier caso ya sabéis que estaré encantada de ayudaros en lo que pueda, podéis preguntarme por aquí o si me seguís por Instagram o Facebook.

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Gracias por llegar hasta aquí y acompañarnos en este viaje  😉

Frankfurt

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