🚙🛣️ Un día por la Ruta 66

 

6 de Septiembre. Empieza nuestra aventura.

Vamos al aeropuerto confiando que no nos pille jaleo por las huelgas que ha habido, y tenemos suerte, todo está tranquilo. Nada más llegar al mostrador de Norwegian a facturar las maletas nos llevamos la primera sorpresa. Yo había cogido todo lo del viaje, hoteles, seguro, coche… toda la ruta planificada hasta el día 27, convencida de que era nuestro día de vuelta. La sorpresa es cuando la chica mira los billetes y dice, vuelta el día 29. Cómo que el 29? noo el 27!  Bueno, si iba poco nerviosa allí empezó todo lo demás. Facturamos sin problema, pasamos el control y me dejan a un lado. Registro aleatorio. Pues muy bien. Me pasan el escáner manual y ya está. Mientras esperamos a embarcar intento cambiar el billete para volver el 27 como teníamos pensado. No hay manera, si lo haces por teléfono te cobran 140 € por billete, por la web 90€, pero me da problemas y no puedo. Yo atacada ya por todo. Cuando estamos en la puerta de embarque oigo que me llaman por megafonía junto a otros pasajeros. Ahora sí que hay que pasar el control aleatorio. Nos llevan a una zona habilitada y nos hacen descalzarnos, abrir el equipaje de mano, nos pasan el escáner por todas partes, nos hacen una prueba para ver si llevamos restos de drogas en las manos… Encima yo ese día estaba con la regla, así que entre los nervios y todo llevaba un cabreo que no podía con mi vida. Ahora suena exagerado incluso para mí, pero de verdad, no os imagináis lo nerviosa que estaba ante todo este viaje. Se me juntó todo.

Por fin subimos al avión, hemos tenido suerte y a pesar de no reservar el asiento cuando compramos el billete nos ha tocado juntos. Nos comemos los bocatas porque tampoco reservamos la comida, eran 50€ más por persona, que yo pensaba que te iban a poner un menú 5 estrellas por ese precio y hasta te tocaban el violín mientras comías, pero no, era la típica comida de avión. Nos entretenemos con los juegos y películas. No habíamos caído en llevarnos auriculares, pensaba que los regalarían, pero no, hay que comprarlos. Pues venga, como son muy modernos todo se compra a través de la pantalla del asiento, tanto los regalos de duty free como la comida o bebidas. Entras en la pantalla, buscas la tienda, eliges, pasas tu tarjeta y al momento aparece la azafata con tu pedido. Muy bien.

Después de un vuelo de 10 horas llegamos a Los Angeles, allí son casi las siete de la tarde aunque para nuestros cuerpos son las cuatro de la mañana. Estamos cansados y encima tenemos que hacer toda la fila para pasar el control de pasaportes. Va más rápida de lo que pensaba, te miran el pasaporte, te hacen una foto y te cogen la huella. Vamos a por las maletas, con el rato que hemos tardado ya habían salido y estaban en el suelo junto a la cinta de equipajes. Por un momento pensaba que la mía no estaba, pero estaba detrás de unas grandes y no se veía, menos mal, solo me faltaba eso hoy. Pasamos otro control donde te vuelven a mirar el pasaporte y te lo sellan y salimos a buscar el autobús de Alamo que nos llevará hasta la oficina de alquiler.

Otra cola, no hay mucha gente pero tenemos tantas ganas de irnos a dormir que todo se hace largo. Habíamos pedido un coche grande, tipo Nissan Versa, pero el chico, que habla español afortunadamente, a estas horas no estoy para pensar mucho, nos dice que será pequeño para las maletas, que por un poco más nos podemos llevar uno tipo suv, que ahora no hay mucha gente y puede hacerlo, en verano imposible. Aceptamos y nos dice que elijamos el que queramos de los que hay en el parking. Salimos y no sabemos cuál elegir. Todos dan miedo. Son enormes! Después de mirar y remirar, elegimos un Nissan Rogue,  en España se llama X-Trail, metemos las maletas, e intentamos ponerlo en marcha.

Itinerario y presupuesto Costa Oeste EEUU

Parecemos catetos porque no hay manera. La llave no tiene llave, no hay agujero para meter la llave, el botón de Start no hace nada. Entre el cansancio, el sueño y que ya es de noche todo se nos hace un mundo. Preguntamos a una chica que nos enseña a ponerlo en marcha. Resulta que hay que apretar un poco el freno mientras pulsas el botón de Start, quitas el freno de mano, que en realidad es de pie porque está donde tendría que estar el embrague, y lo pones en modo de circular. Vale. Ya está encendido, damos una vuelta por el parking para ver como es esto de conducir sin marchas mientras ponemos la dirección en el gps. Vale genial, no coge señal. Quiero irme a dormir! Vamos saliendo del parking a ver si hay suerte, y se vuelve loco, no hay manera de que se centre. Lo que faltaba, a ver dónde vamos sin tener ni idea. Intento con mi móvil que llevo roaming y pillo el maps con la poca señal de internet que tengo. El hotel no está lejos del aeropuerto, a unos 15’, pero cómo no, teníamos que equivocarnos y dar alguna vuelta de más. Por fin llegamos al motel! Yujuuuu!!

El motel es como en las películas. En los próximos días todo iba a ser como en las películas, y es que lo has visto todo tantas veces en la tele que no puedes creer que estés allí. El motel es el Diamond Inn, está bien, las habitaciones son muy amplias, tienen nevera y a pesar de tener moqueta, como la mayoría de hoteles en EEUU, y que la odio,  está muy limpio. Esta noche no necesito nada más. Una ducha y a dormir.

Y aquí llega nuestro amigo jet lag. Son las cuatro de la mañana allí y ya nos hemos despertado. Así que aprovechamos el wifi para bajar los mapas del Google maps, ya que la aplicación del MapsMe no nos ha ido muy bien. Intento otra vez cambiar el billete de avión y no hay manera.

Total, que a las seis de la mañana estamos listos y salimos rumbo hacia la ruta 66 para desayunar en el Peggy Sue, hay unas dos horas de camino.

Un dia en la ruta 66

Es un local construido en 1954 y guarda todo el encanto de esos años, la barra con sillas bajas y moteros desayunando, las camareras del año que abrieron el local, los desayunos típicos y las tartas…

Un día por la ruta 66

Está llena de recuerdos, de fotos de famosos que han pasado por allí y de figuras y fotos típicas de los años 50. No lo sé a ciencia cierta pero me da la impresión que la zona decorada en rosa es un añadido posterior, se nota diferencia con la entrada que es original.

Peggy Sue

Peggy Sue ruta 66

Tenía un hambre que me caía, así que me pedí un desayuno de los que hacen historia. Tortitas con huevos revueltos y bacon y un batido de chocolate que estaba para arrodillarse. Qué ricos los batidos americanos!

peggy sue ruta 66

Hacemos fotos, damos una vuelta por el local y nos vamos a Calico Ghost Town.

Es pronto pero empieza a hacer calor, y menos mal que llegamos pronto, al menos pudimos verlo sin tanta gente durante un rato, luego empezó a llenarse bastante. La entrada a Calico cuesta 8$.

Calico Ghost Town ruta 66

El pueblo está genial, está reconstruido igual que cuando vivió allí la gente que fue a trabajar en las minas durante la fiebre del oro.

Calico Ghost Town ruta 66

Calico ruta 66

Calico Ruta 66

La escuela mantiene los muebles dentro. Todo es muy auténtico, muy del Oeste. Un momento, estamos en el auténtico Oeste americano!! Yeehaaa!!! Yo disfruto como una loca, estoy encantada de estar allí, de ver esos sitios, de estar en la ruta 66!!

Calico escuela, ruta 66

Calico ghost town ruta 66

El pueblo se fundó en 1881 con 40 habitantes que empezaron a explotar sus minas, y llegó a tener hasta 1200 habitantes solo seis años después. Imaginaros cómo tuvo que ser de grande. Contaba con 22 salones y hasta su propio China Town. Aunque ahora veamos una calle pienso en cómo tenía que ser en aquellos años de su máximo esplendor.

calico ruta 66

calico ghost town ruta 66 calico ghost town ruta 66
Calico ghost town ruta 66 calico ruta 66

Seguimos camino y vamos hacia Barstow, cerca hay un Wallmart y queríamos comprar la famosa nevera de corcho, pero justo no hay!! También es mala pata, pues nada, compramos agua y un poco de sandía ya cortada, damos una vuelta mirando todo lo que hay  y seguimos.

Barstow ruta 66

En Barstow no vimos mucha cosa, la verdad, algún cartel y poco más. Hay algún motel mítico que no vimos porque tampoco dimos mucha vuelta,  así que seguimos por la ruta atravesando el desierto de Mojave, es como ir por los Monegros pero a lo bestia.

desierto de Mojave

Hace muchísimo calor, pero qué importa cuando vas viendo cosas tan auténticas como las marcas de la ruta en la carretera, gasolineras abandonadas y carteles de lo que en algún momento fue un motel.

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Ruta 66

Ruta 66

Paramos en el Bagdad Café. Tiene su encanto, la decoración de dentro es entre kistch, espantosa, y una locura. Pero mola. Yo es que estoy disfrutando hasta con las piedras, ya no digamos del momento de conducir por la auténtica ruta 66. Vamos que mi sonrisa era más grande que la del Jocker.

Bagdag Café

Bagdag Cafe

Aquí es donde se rodó la película Bagdad Café, aunque originariamente el local se llamaba SideWinder Café, los dueños que lo compraron en el año 95 le cambiaron el nombre. También está al lado la caravana que se utilizó en el rodaje de la película. En realidad me suena la peli y he escuchado la canción un millón de veces, pero no la he visto, eso sí, la caravana me encanta, me la habría enganchado al coche y habría seguido como si nada.

Bagdag Cafe

Llegamos a Oatman, un pueblo muy pequeño pero muy auténtico, donde los burros campan a sus anchas por la calle. Son una monada. Se puede comprar comida para darles, pero cuidado, porque se pican entre ellos y si te descuidas puedes llevarte algún cabezazo o alguna coz. Los burros de Oatman son los descendientes de los burros que trabajaban en las minas cuando  el pueblo vivió su apogeo de la fiebre del oro con  una población de hasta 1400 habitantes. Cuando se acabaron el oro y la plata y la gente se fue marchando dejaron allí a los burros, que siguieron viviendo y criando hasta que a alguien se le ocurrió que sería un buen reclamo turístico.

Oatman ruta 66

El pueblo en realidad es una calle y poco más, cuando llegamos ya habían cerrado casi todas las tiendas y restaurantes, pero aún quedaba alguna abierta, suficiente para comprarme mi primer recuerdo de la ruta 66 😀

Oatman ruta 66 Oatman

Seguimos por la escarpada carretera llena de curvas hasta el próximo pueblo. Las vistas son preciosas, incluso vemos un correcaminos que no nos da tiempo de fotografiar.

Oatman ruta 66

Llegamos a Kingman y vemos la famosa locomotora Santa Fe, chulísima. Las locomotoras Santa Fe son las primeras que se usaron para hacer el trayecto de Chicago hasta Los Angeles.

Kingman, ruta 66

Kingman Ruta 66

Damos una vuelta y nos encontramos con el famoso Mr. Dz, pero estamos aún tan llenos del desayuno que no nos apetece comer nada. Aun así entramos a mirar y hacemos miles de fotos, como en todos sitios.

Kingman mr.Dz

Kingman ruta 66

Ya no nos entretuvimos en mirar los edificios históricos porque íbamos muy justos de tiempo, se empezaba a ir la luz y aún nos quedaban bastantes kilómetros hasta Williams y algunas paradas.

Seguimos camino hasta la Huckberry Store, pero ya se ha hecho de noche y está cerrada. Podemos echar un vistazo desde fuera, y hacemos algunas fotos aprovechando que solo hay otro grupo por allí.

Huckberry Store ruta 66

Hay que decir que en septiembre empezaba a anochecer sobre las 7 de la tarde, así que no sé si es que nos habíamos entretenido mucho por el camino, cosa inevitable porque estábamos disfrutando de lo lindo, o es el tiempo normal que cuesta llegar hasta allí.

De camino a Seligman quería parar en Peach Springs, que no hay nada ya, pero es el pueblo en el que se inspiraron para escribir la historia de Cars, por eso mismo, porque desde que hicieron la carretera principal el pueblo se quedó muerto como cuentan en la película que le pasó a Radiador Springs. Como ya es de noche, pasamos y vamos directos a Seligman, donde ya pillamos todo cerrado también, pero lo bueno es que no hay gente, y aunque sea con poca luz podemos hacer fotos tranquilamente de los coches que inspiraron Cars. Cuando le enseñaba las fotos a mi sobrina flipaba, se los sabía todos jajaja. Es una megafan de la película.

Seligman ruta 66

Seligman ruta66

Seligman ruta 66

Aún nos queda un buen trozo hasta Williams, unos tres cuartos de hora,  que es donde tenemos el motel para esta noche. El día pasa volando pero a lo tonto hemos hecho muchos kilómetros y se nota ya el cansancio. Llegamos tan muertos que ni siquiera cenamos, y eso que el pueblo se veía muy animado, pero en cuanto vemos la cama caemos rendidos.

El motel que hemos elegido se llama El Rancho Motel, está muy bien, habitación amplia, limpia y como nos toca en la planta baja podemos dejar el coche casi delante de la puerta. Cuando llegamos no hay nadie ya en la recepción, y encontramos las llaves en un sobre que han dejado en el buzón junto a la ventana de la oficina.

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Así terminamos nuestro primer día por la ruta 66. Ha sido incluso mejor de lo que esperábamos. Este viaje promete…

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