Último día en Alsacia

Hoy es nuesto último día en Alsacia, o mejor dicho nuestra última mañana. El avión sale a las 14,30, así que aún tenemos tiempo de aprovechar la mañana en Colmar, que diréis después de tantos días está ya más visto que el tebeo. Pues no. Nunca es suficiente jajaja.

Es domingo y se nota que la gente no madruga tanto, a primera hora está todo bastante tranquilo, cuando vamos a coger el coche ya empieza a venir mucha más gente. Pero es un lujo poder pasear casi sin gente por las calles de Colmar.

Nos vamos a ver la otra zona del canal, así que una vez que cruzamos el puente giramos a la izquierda por la rue de Manége y llegamos a una calle ancha desde la que hay otra vista de la pequeña Venecia, hay una pequeña plaza muy mona y una tranquilidad increíble.

Esa zona guarda también calles con mucho encanto y estoy segura que mucho menos frecuentadas.

Hoy aprovechamos a hacer fotos sin tanta gente, y a sitios que no habíamos podido hacer, como la famosa casa de Las cabezas, llamada así porque está adornada con pequeñas cabezas esculpidas en la piedra.

Podemos ver con tranquilidad el antiguo molino del siglo XIV, que se conserva bastante bien para tener tantos años.

Pasamos por la casa de Auguste Bartholdi, qué quién es este señor? Pues nada menos que el escultor de la estatua de la Libertad de Nueva York. Al menos es por lo que se hizo famoso, porque tiene muchas otras esculturas, como el león  de Belfort, un pueblo que por cierto me quedé con ganas de ir, y otras repartidas por Europa y EEUU. En el segundo piso de esta casa donde nació y vivió hay un museo con su obra y una réplica de la estatua de la libertad, pequeña será si cabe en el piso. Sabiáis que para esculpir la cara de la estatua se inspiró en su madre?

A pesar de hacer sol, hacía bastante frío, los puestos de los mercadillos empezaban a abrir y no pude resistirme a tomar el último vino caliente. Que son las diez de la mañana solo? Y qué, hace frío!.

Y con mucho dolor de corazón tenemos que volver al apartamento para devolverle las llaves a la dueña, recoger el equipaje y marchar al aeropuerto. Además hay que llenar el depósito del coche de gasolina y tenemos que buscar una gasolinera lo más cerca posible del aeropuerto.

Había leído que los domingos las gasolineras estaban cerradas y que no había ninguna cerca del aeropuerto. Buscamos con el google maps y nos indicaba una en Basilea, a la entrada de la ciudad. La encontramos enseguida, y estaba abierta, así que llenamos y en diez minutos estábamos en el aeropuerto.

La verdad que llevar los mapas descargados del google maps va genial. Ya lo usamos en Cerdeña y te sale de todo. Además puedes descargarlos para usar sin conexión con lo cual no tienes que estar pendiente de tener datos ni wifi.

Una vez entregadas las llaves del coche y pasado el control de seguridad, solo quedaba esperar el avión. Y ya de vuelta a casa.

Este ha sido un viaje sorprendente, porque aunque había leído un montón de información y había visto muchas fotos, nada es comparable a estar allí, y sobre todo a vivirlo con el ambiente de navidad. Creo que si os gusta mucho esta época del año es un viaje imprescindible porque lo vais a disfrutar como en ningún otro sitio.

Aparte de la arquitectura y el ambientillo me gustó mucho el gusto que tienen para decorarlo todo,

la gastronomía y las cigüeñas presentes por todas partes como símbolo de Alsacia que son,

el encanto que tiene cada rincón. Vamos, que Alsacia enamora.

Espero que os haya gustado este resumen del viaje por Alsacia y que os haya servido de alguna ayuda. Si tenéis alguna duda podéis dejar un comentario e intentaré resolverla.

Hasta el próximo viaje!

Y recordad que si queréis reservar un hotel en esta zona o en cualquier parte del mundo podéis hacerlo en Booking a través del enlace de este blog.

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