Pirámides de Gizah, Dashur y Saqqara

 

Pensar en Egipto y pensar en pirámides antes que en templos, dioses o el desierto es inevitable. Por eso este último día era como el final apoteósico del viaje. Después de ver templos, tumbas, descubrir historias de faraones y navegar por el Nilo por fin llegaba el día en el que podríamos estar delante de ellas, verlas de cerca y asombrarnos de su belleza. Hoy por fin vamos a Gizah a ver las famosas pirámides.

Pirámides de Gizah

Creo que fue perfecto que nos coincidiera el último día, como broche final. Es como que todo está muy bien, pero vas a lo que vas, y si lo ves el primer día ya parece que se ha ido la gracia del viaje. Exagerando un poco, claro, porque es un viaje espectacular.

Esta visita estaba incluida en el viaje que cogimos con Karnak Travels, así que vino a buscarnos la furgoneta los primeros y nos fuimos a Gizah a recoger al resto de compañeros que estaban en los hoteles de allí.

Pasamos el control como en todos los templos que habíamos visitado, si el escáner pita a los hombres los cachean, pero a las mujeres si no hay allí alguna no. No pueden tocarte. Cogemos las entradas que estaban incluidas en la excursión y aparte puedes comprar la entrada para entrar en las pirámides. Yo la cogí para la de Kefrén que decían que era la que mejor estaba. La de Keops es la más grande y no se ve más que una cámara vacía, en la de Kefrén hay un sarcófago de piedra enorme y la de Micerinos es la más pequeña y entra muy poca gente.

La cosa era si sería muy agobiante la entrada, si nos daría claustrofobia como decían algunos… A mí me daba un poco de miedo que fuese muy estrecha la entrada y agobiarme, pero estaba allí delante y desde luego no me iba a volver a casa sin pisar el interior de la pirámide, y pensé si me agobio ya me desagobiaré, pero yo tengo que estar dentro y vivir la experiencia. Y allá que me fui. Y menos mal, porque no me pareció claustrofóbica ni nada. El pasillo es estrecho y tienes que ir un poco agachada, pero no es molesto ni da impresión. Llegas a la cámara funeraria y hay un sarcófago de piedra negra que está vacío, y un señor que te va haciendo fotos y luego te pide un euro, un euro. Como había entrado sola y me vio prácticamente me quitó el móvil de la mano para hacerme la foto, encima las hizo fatal, totalmente borrosas, y luego se enfadó conmigo porque no le dí nada, pero es que había entrado sin bolso ni nada para ir más cómoda. Me debió echar alguna maldición así que no sé si podré pasar a la otra vida o quedaré atrapada en esta.

La pirámide de Keops es la más alta y la más antigua, y la primera que ves al llegar, aunque parece más alta la de Kefrén por estar en una zona algo más elevada y porque la otra está algo más desgastada de la punta.

Pirámide de Keops Pirámide de Keops

La de Kefrén es la única que conserva parte del recubrimiento original que tenían las pirámides para que las paredes quedaran lisas.

Pirámide de Kefren

pirámide de Kefren

Estar allí delante es algo increíble. Todo desierto y las tres pirámides dándote la bienvenida, impresionantes, sublimes. La única maravilla del mundo antiguo que queda en pie. Cuatro mil años de historia, que se dice pronto, delante de tus ojos. Los pelos como escarpias. No puedo decir más.

piramides de Micerinos

Puedes alquilar un camello para darte un paseo por allí, nosotros no lo hicimos porque no nos daba tiempo entre que yo entraba a la pirámide y todo, además ya habíamos montado en la excursión del pueblo nubio como os conté en este post y prefería pasear y hacer millones de fotos.

Después nos llevaron en la furgoneta hasta una zona desde donde se ven todas las pirámides, se tienen las mejores vistas.

Pirámides de Gizah

Y por último fuimos hasta la esfinge. Impresiona verla así, pero si pensamos que en su momento estaba pintada de color rojo y el nemes, que es lo que cubre la cabeza, de amarillo y azul, y detrás la pirámides con sus puntas de oro, cómo tenía que ser eso? Estos egipcios ya que se ponían lo hacían todo a lo grande, sabían cómo dejarte boquiabierto. Ahí se entiende por qué el pueblo llano y con mucha más incultura que los ricos quedaban deslumbrados por su riqueza y se creían lo que les contaran.

Esfinge de Gizah

Esfinge de Gizah

Bueno, la visita a Gizah, acababa aquí, nos despedimos de Isham, le dimos nuestra propina, no es obligatorio pero todo el mundo le suele dar al guía, además había sido majísimo y desde luego se lo había ganado. Como decía nos despedimos de él y del grupo, porque habíamos quedado con Mohamed para que nos llevara a ver otras pirámides. Así que nos cruzamos a la Pizza Hut para esperarle. Mientras comíamos un trozo de pizza y escuchábamos como el Iman rezaba las oraciones por los altavoces de la mezquita, disfrutábamos de este panorama. La Pizza Hut de Gizah tiene las mejores vistas del mundo!!

Pirámides de Gizah

Cuando Mohamed nos recogió, que venía con la pareja que habíamos ido el día anterior, nos fuimos todos a Dashur. Paró en el pueblo y nos compró unos bocatas de falafel que parecía que los había hecho la mismísima Isis. Divinos. Dashur es un pueblo como casi todos en Egipto bastante pobre y da un poco de pena verlo.

Dashur Dashur

Y por unas carreteras casi sin asfaltar llegamos hasta la Pirámide Roja. Llama la atención que en medio de toda esa zona desértica y seca de repente encuentres ese tesoro.

Pirámide roja Dashur

Esta pirámide es la primera que se hizo con las paredes lisas, pero no son todas de la misma longitud. Todas las pirámides que íbamos a ver esa tarde son como las pruebas para conseguir la pirámide perfecta, las que acabamos de dejar atrás.

En la pirámide roja también se puede entrar. Hay que subir unas escaleras porque la puerta está como a media altura de la pirámide.

Pirámide Roja Dashur

Los pasillos son estrechos y hay que agacharse, llegamos a una cámara y después de subir otras escaleras entramos en la cámara funeraria. Aunque ya había entrado en la de Kefrén por la mañana no deja de impresionar estar en el interior de una pirámide.

Pirámide roja Dashur

 

Pirámide roja Dashur

La siguiente que visitamos fue la pirámide Inclinada. Esta se considera la primera tentativa fallida de una pirámide con paredes lisas, por eso parece que esté hecha en dos partes. A esta no se puede entrar, y aunque es más pequeña no deja de impresionar.

Pirámide inclinada Dashur Pirámide inclinada Dashur

Por último fuimos hasta Saqqara, otro pueblo entre palmera que  nos enseña su pobreza.No deja de sorprender que una tierra de tanta riqueza, la haya perdido en regalos a otros países para conservar sus pirámides y templos. Que en la zona de Gizah, como muchas otras donde hay tumbas, los mismos habitantes hayan encontrado miles de tesoros enterrados y los hayan malvendido para sacar un dinero. Una tierra tan rica y a la vez tan pobre.

Saqqara

Saqqara

Saqqara

Allí vimos la primera pirámide que se conoce y la más antigua de todas, la pirámide de Zosher, construida por Imenhotep, el primer arquitecto que empezó a construir pirámides. Esta es escalonada, y poco a poco empezaron a pensar en cómo mejorarlas, y fueron probando y probando, hasta conseguir las pirámides de paredes lisas e iguales. En este caso las fuimos viendo al revés, pero no estaría mal empezar la visita desde esta última para ir viendo la evolución.

Pirámide de Zosher

Después de tanta pirámide fuimos a ver las mastabas, las tumbas que se hacían antes que las pirámides. También tienen cámaras más escondidas y todas están decoradas con jeroglíficos y dibujos relacionados con la vida del enterrado, que por cierto, se conservan bastante bien.

Mastabas Saqqara Mastabas Saqqara
Mastabas Saqqara Mastabas Saqqara

 

Mastabas Saqqara

Por último, Mohamed nos llevó a un oasis. Si os estáis imaginando el típico lago en medio del desierto no es así. Pero sí que hay muchas palmeras, y un restaurante donde nos sirvieron una cena estupenda.

Oasis Saqqara

Además había una señora haciendo pan que nos enseñó cómo amasarlo y hacer los panecillos. Qué fácil! Si si, cuando te ponías no lo era tanto, salía cada truño que vamos jajajaja. Pero echamos unas risas y supimos que como panaderos no nos ganaríamos la vida.

Haciendo pan en Saqqara Haciendo pan en Saqqara

Ya se hacía de noche y tuvimos que irnos y despedirnos de nuestros compañeros de viaje en El Cairo, y de Mohamed, que antes de dejarnos en el hotel paró en una pastelería para comprar algo para su casa y de paso aprovechamos a comprar unas cajas de pasteles típicos egipcios que estaban buenísimos. Era una de esas pastelerías de toda la vida, y se notaba, porque había mucho cairota y poco turista. Se llama El Abd (35, Sharia Talaat Harb)

Y aquí termina nuestro increíble viaje por Egipto. Una semana que cunde como si fueran tres. Un viaje que hay que hacer una vez en la vida y al que os animo a que vayais. Lamentablemente ningún sitio en el mundo es ya seguro, y la gente, aunque mucha menos que antes, sigue viajando a este maravilloso país y no tienen ningún problema. Espero que podáis ir pronto y os guste tanto como a mí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *