Navidad en Alsacia

 Si hay un sitio en el que vivan la navidad más que en ningún otro sitio creo que es en Alsacia. He visto otros mercadillos europeos, y siempre son espectaculares, pero como en esta zona de Francia en ninguna parte. Los pueblos en sí ya son una maravilla, parecen un decorado de lo cuidados que están y lo bonitos que son. Callejuelas empedradas con casas de colores y entramado de madera, con decoración navideña por las ventanas, puertas y escaparates, el olor a especias y chocolate de los mercadillos. Y a vino, y a queso, y a castañas… la música que te acompaña en los paseos por los puestecillos. Parece que el saco de papá Noel haya explotado y haya caído sobre Alsacia. Es increíble. Para una friki de la navidad como yo es lo más.

 

Siempre había querido conocer esta zona, y este año no sé muy bien cómo acabé preparando el viaje para Navidad. Supongo que leería algo o vería alguna foto y no me costó decidirme.

Mercadillos de navidad en Alsacia!!

Lo que tenía claro, después de leer blogs y foros, es que no iba a ir en el puente de diciembre. Todos los españoles que iban en diciembre elegían esas fechas, normal por otra parte, pero ya avisaban que había muchísima gente. Después de la experiencia en París, y que odio las aglomeraciones pensé en ir la semana de antes. Si tenéis opción de elegir otra semana os lo recomiendo, además el fin de semana se llena. Hay mucha gente de Francia, y al estar tan cerca de Alemania y Suiza también mucha gente de por allí.

Nosotros fuimos de martes a domingo, y el sábado fue el único día que estaba todo a tope, el resto de días podías disfrutar a gusto. El problema es que hay pueblos que solo abren el mercadillo en fin de semana, así que algún día toca aguantar el follón de gente.

El viaje lo empezamos el martes día 29 de noviembre, y acabamos el domingo día 4 de diciembre. Como en todas partes cuanto más tiempo tienes más cosas puedes ver, pero con estos días fue suficiente para recorrer la zona. Así quedó el itinerario:

Martes: Llegada a Mulhouse a las 14,30

Miércoles: Salida de Mulhouse a Estrasburgo

Jueves: Salida de Estrasburgo hacia Colmar con parada en Obernai y Barr

Viernes: Excursión al castillo de Haut-Koenisburg, Riquewhir, Bergheim, Turckheim y Eguisheim

Sábado: Eguisheim, Ribeauvillé, y Kaysersberg

Domingo: Última vuelta por Colmar y al aeropuerto.

Fuimos en avión hasta Basilea (Suiza) por ser más barato que el de Estrasburgo. En este aeropuerto tienes salida por Francia, Suiza y Alemania. Nosotros salimos por Francia y recogimos nuestro coche de alquiler allí, que son más baratos que en la parte suiza.

Para comprar los billetes hay que buscar Basel o Basilea, y para alquilar el coche en la zona de Francia especificar Mulhouse-Basel. El coche lo alquilamos a través de Rentalcars.com, que la otra vez ya nos había ido muy bien. Lo cogimos con la compañía Keddy de Europcar y fue todo perfecto. Un fiat 500, que para los dos nos iba perfecto y después de la experiencia en Cerdeña con el Smart preferíamos un coche pequeño, así a la hora de aparcar es mucho más fácil. En los pueblos suele haber parquing de pago, pero siempre buscábamos alguna calle cercana o algún recoveco donde dejarlo sin pagar, y nos iba muy bien que el coche fuese chiquitín porque lo metías en casi cualquier parte.

Los hoteles los cogí con Booking, como casi siempre. Me gusta la opción de la cancelación gratuita y suele tener buenas ofertas. Y para Colmar esta vez probé a alquilar un apartamento con Airbnb, que nunca lo había hecho, y también estuvo bien. Tened en cuenta que para estas fechas los alojamientos se acaban rápido y hay que reservar con bastante antelación. Yo lo hice con dos meses y aún así ya me costó encontrar algo económico.

Estos fueron los alojamientos:

Mulhouse: B&B Mulhouse centre. Una noche. A diez minutos del centro, habitaciones

pequeñas pero cómodas y limpias. Sin desayuno, 50€.

Estrasburgo:  Hotel Comfort Montagne Verte. Una noche. A unos quince o veinte minutos de la zona histórica. Es un agradable paseo junto al río, también hay un tranvía cerca. Por la noche aunque esté un poco oscuro se va tranquilamente, no hay sensación de peligro ni nada. Sin desayuno, 90 €.

Colmar: Apartamento Les Toits de Colmar, muy cerca de la pequeña Venecia, un piso muy tranquilo y agradable en una típica casa alsaciana. Lo único malo que no tenía wifi, pero nos íbamos a la oficina de turismo que lo pillábamos gratis, y también la dueña nos dio la dirección de dos bares que tenían. 247€ por 3 noches.

Pues estos fueron los preparativos, ahora toca disfrutar del viaje, y la verdad que todo fue muy bien, que nos ha encantado y que cada día era mejor, porque cada vez los pueblos eran más bonitos, o es que ya estaba enamorada de Alsacia y todo lo veía encantador.

Llegamos al aeropuerto de Basilea sobre las 14,30, cogimos el coche y en unos 40 minutos estábamos en Mulhouse. Aparcamos en una calle cerca del hotel, había que pagar pero era muy barato. Creo que pagamos unos 3 € si llegó, y ya lo dejamos hasta el día siguiente.

Nos fuimos andando hacia el centro, como ya he dicho estábamos a unos diez minutos, y entramos en una calle comercial con un gran árbol de navidad al fondo.

Ya me estaba emocionando, seguimos andando y otra calle muy decorada, con unas pérgolas de luces que parecía la feria de abril.

 Chulísimo, yo ya estaba como loca haciendo fotos, admirando el tiovivo y la casa rosa que era el ayuntamiento. La fuente decorada, y me giro y veo una gran noria en el centro de la plaza, rodeada de casetas de madera  a los pies de la catedral. Impresionante. No podía parar de decir walaaa y de admirarme con todo. Y eso que acabábamos de llegar, no sabía todo lo que me esperaba el resto de la semana, iba a ser un abrir la boca constante.

Pues allí estuvimos dando una vuelta por todo el mercadillo, haciendo fotos, pateando la ciudad, probando el vino blanco con cerezas que estaba buenísimo y comiendo castañas, y bretzels y chocolate. Como habíamos comido un bocata que me había llevado de casa a esas horas estaba ya con más hambre que el perro de un señorito, así que me habría comprado todo lo que había por allí.  Fuimos picoteando hasta la hora de cenar, que fue bastante pronto.

A las siete de la tarde cierran todas las tiendas, en las que también entramos a ver qué había. Algunas eran las típicas franquicias tipo C&A, H&M, y había otras  que por aquí no se ven, pero todas chulísimas. Me llamó la atención en todo el viaje que tenían tiendas muy bonitas, y arregladas con mucho gusto.

A las ocho, como un reloj, empezaron a cerrar todas las casetas del mercadillo y en un momento nos encontramos que estaba todo cerrado y ya poco quedaba por hacer. Así que nos fuimos a cenar a una creperia muy mona que habíamos visto, y la verdad que cenamos genial.

De ahí nos fuimos hacia el hotel, habíamos madrugado y llevábamos todo el día de viaje, así que nos lo tomamos con calma en Mulhouse, simplemente callejeamos y nos dejamos llevar, pero he de decir que el mercadillo fue uno de los que más me gustaron. No  sé si porque fue el primero, o es que realmente resultaba encantador en esa plaza rodeada de casas con las fachadas iluminadas de colores, la catedral al otro lado, la noria y la música que sonaba y hacía que fuera mucho más auténtico. El primer día no pudo ir mejor.

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