Itinerario de 19 días por Tailandia

En el verano de 2012 me leí el libro El secreto de la orquídea, que transcurre en Tailandia. Me gustó tanto todo lo que contaba que me empezó el runrún de por qué no vamos? Por cierto, que si os gusta leer, os recomiendo el libro porque está genial, es de Lucinda Riley.

Lo hablamos y pensamos que sería carísimo a juzgar por los viajes que ofrecían las agencias, pero con esta obsesión que tengo yo por mirar viajes por si algún día los puedo hacer, empecé a buscar vuelos y sondear precios de alojamientos y dije, pues no sale tan caro! Y ahí empezó todo. Buscamos fechas, vuelos, hostales y empecé a preparar la ruta que haríamos en 19 días.

Itinerario de 19 días por Tailandia

Más o menos quedó así, porque sobre la marcha tuvimos que cambiar cosas:

15/11 Salida de Barcelona con destino Bangkok

16/11 Llegada a Bangkok a las 10.05. En el mismo aeropuerto cogemos el avión a Krabi , de ahí bus hasta Ao Nang.

17/11 Ao Nang

18/11 Ao Nang

19/11 Cogemos el barco a Koh Phi Phi

20/11 Koh Phi Phi

21/11 Koh Phi Phi

22/11 Koh Phi Phi

23/11 Cogemos el barco de vuelta a Krabi, y desde allí el bus a Khao Sok. Aquí nos dimos cuenta que íbamos a ir muy justos de tiempo, asi que lo anulamos y decidimos ir a Railay y quedarnos una noche

24/11 Railay. A mediodía cogemos las barcas de vuelta a Ao Nang y desde allí el bus a Surattani para ir al aeropuerto. Como ya comenté en el post de consejos para viajar a Tailandia, mucho cuidado porque está bastante lejos del pueblo y hay que tenerlo en cuenta para todos los transbordos. Avión a Bangkok.

25/11 Bangkok

26/11 Bangkok, por la noche bus a Sukhotai. Cuando miramos los horarios vimos que no había bus por la noche, y los que había nos iban muy mal, así que decidimos anularlo y quedarnos en Bangkok.

27/11 Bangkok y bus nocturno a Chiang Mai.

28/11 Llegada a Chiang Mai.

29/11 Chiang Mai.

30/11 Chiang Mai. Queríamos ir al templo blanco de Chiang Rai, pero nos dimos cuenta que entonces no nos daría tiempo a hacer todo lo que queríamos hacer en Chiang Mai, así que lo anulamos .

01/12 Chiang Mai. Bus nocturno a Bangkok

02/12 Bangkok

03/12 Salida hacia Barcelona a las 12.25

Supongo que por la inexperiencia de preparar un viaje tan largo, de no conocer cómo funcionan esos países y las distancias tan enormes que hay, no calculé bien el tiempo y hubo muchas cosas que se quedaron pendientes, como Sukhotai, Ayutayya, los mercados flotantes… También hay infinidad de islas que me gustaría visitar, pero cuando tienes el tiempo limitado tienes que ceñirte a lo que más te gusta o lo que te viene mejor para aprovechar más el tiempo. Pero siempre es una buena excusa para volver.

Nosotros que siempre hacemos todo al revés del mundo decidimos empezar por las playas en vez de dejarlo para el final como sería lo lógico para descansar y eso. La razón de hacerlo al revés fue porque queríamos ver la fiesta de Loy Kratong que celebran en Chiang Mai, y era a final del mes, así que había que cuadrar fechas. Esta es una fiesta que se hace una vez al año en todo el país, pero había leído que en Chiang Mai era mucho más bonita que en Bangkok. Se celebra siempre en la luna llena del mes de noviembre.

Lo que hicimos cuando estuvimos en la playa fue contratar alguna excursión por allí, hay infinidad de agencias y a precios bastante competitivos, solo es cuestión de echar un vistazo e ir comparando a ver cual nos cuadra más por el precio y lo que nos ofrecen.

No os puedo poner los precios  porque ni los guardo ni los recuerdo, además que desde el 2012 habrán cambiado. Lo que sé es que salían bastante bien, no eran exageradamente caros.

La tarde que llegamos a Ao Nang, después de 23 horas de viaje, con el jet lag y sin saber ya muy bien en qué hora vivíamos nos fuimos a nuestros bungalows a dejar el equipaje y darnos una ducha. A pesar del cansancio del viaje teníamos muchas ganas de salir a ver qué había por allí. El pueblo en sí no tiene nada de especial, está lleno de restaurantes, hoteles y agencias de viajes, pero está muy animado. Estuvimos mirando las excursiones que nos apetecían, incluso alguna que encontramos y no llevábamos idea de hacer, pero que luego para mí fue de las mejores, la visita a Koh Hong. En otro post os contaré lo que hicimos en cada una.

También fuimos a la llamada isla de James Bond, Phang Nga , y ya por nuestra cuenta cogimos el ferry hacia las Koh Phi Phi y el barco a Railay.

En Koh Phi Phi nos alojamos en el Viking resort, unas cabañas en medio de la selva a las que se accede en barco o por un camino que está a unos quince minutos de Tonsai. Por la noche está poco iluminado, nosotros llevábamos la linterna del móvil, y hay trozos que son un poco escabrosos, pero es toda una aventura estar allí. Las cabañas son geniales, con su hamaca en la terraza y unas vistas de Koh Phi Phi Leh que te hacen olvidarte del mundo. Eso sí, por allí pululan toda clase de bichos, al fin y al cabo estamos en medio de la selva, pero aún así lo recomiendo, por las vistas, por la situación, por el desayuno, por lo agradables que son los trabajadores y porque está junto a la mejor playa de las islas, la Long Beach. Por las tardes hacían una especie de buffet libre para que picases algo, pero lo hacían tan pronto que nunca nos pillaba allí, y un día que llegamos estaba ya casi todo agotado, así que nos tuvimos que ir a cenar a Tonsai.

Tonsai es la capital de las islas, es un pueblecillo superanimado, allí encuentras de todo, hay muchos hoteles también, y restaurantes donde puedes comprar el pescado fresco y te lo hacen allí mismo, puestos callejeros donde venden de todo. Y aunque algunos sitios se vean algo cutres, o con moscas puedo deciros que todos en los que entramos además de tratarnos genial la comida esta buenísima. Y muy barata!

Desde aquí hicimos excursiones a Maya Bay, Bamboo Island y Monkey beach. También subimos al Phi Phi view point, un mirador que no os podéis perder y desde el que se ve toda la bahía. Espectacular.

En Railay fuimos andando hasta la playa de Ton Sai, no confundir con la capital de las Phi Phi, y alquilamos un kayak para explorar un poco la playa. Lástima no haber tenido más tiempo porque había alguna isla no muy lejos a la que nos habríamos animado a ir.

Para salir de esta zona de Railay y Ton Sai, hay que hacerlo en barco. Ahora no sé si habrá cambiado, pero tenías que esperar que viniesen unas barcas, y hasta que no se llenaban no se iban. Pasamos unos nervios de morirnos, porque empezó a llover a lo bestia y no salían, tampoco se llenaba para ir a Ao Nang, y encima teníamos que llegar a tiempo a por el autobús que nos llevaba a Surattani porque teníamos que coger un avión. Al final tuvimos que pagar más para que nos llevaron a nosotros porque si no no llegábamos. Vamos que la despedida de las playas fue toda una odisea.

En Bangkok visitamos el Palacio Real, el Monte Dorado, el Wat Pho o templo del buda reclinado, el templo de mármol blanco (Wat Banchanabophit),la casa de Jim Thompson, el mercado de Chatuchak… pero todo por nuestra cuenta. Para movernos usábamos los tuk-tuks, y te llevan en un momento a cualquier parte, teniendo en cuenta el tráfico que hay en esa ciudad. Un par de tardes las dedicamos al centro comercial MBK para hacer las compras.

En Chiang mai también contratamos varias excursiones, como la del Doi Inthanon, y la de los elefantes. Con esta última conseguimos una muy buena que aparte de estar con los elefantes te llevaban a ver un invernadero de orquídeas, un mariposario, hacías un pequeño trekking hasta una bonita cascada, bajabas el río haciendo rafting y luego en las típicas balsas de madera. Vamos, supercompleto y muy divertido. Acabé destrozada, eso sí, pero sarna con gusto…

Para ir al Doi Suthep y al Tiger Kingdom acordamos el precio con el conductor de una furgoneta que nos llevaba y traía, lo malo que a la vuelta nos dijo si queríamos parar en un parque para ver un espectáculo de monos, yo decía que no, pero al final fuimos, y no me gustó  porque tenían a los pobres animales encadenados y no me gustó nada cómo los trataban, se veía bastante chungo.

Como he dicho antes nos quedaron muchas cosas por ver, pero a veces estás allí y solo con moverte por la ciudad y pararte a ver la vida cotidiana es suficiente porque es todo tan diferente… Uno de los momentos que más recuerdo fue el día que subimos al Monte Dorado en Bangkok, que yo estaba malísima porque me había dado diarrea y llevaba el estómago fatal, como no tenía muchas ganas de moverme me quedé sentada en una esquina de la parte de arriba del templo y me dediqué a mirar a la gente que iba y venía, cómo hacían sus ofrendas, con qué fe rezaban y lo en serio que se toman lo de la religión. Normalmente quiero hacer tantas cosas que no estoy mucho rato parada, pero ese día reconozco que lo disfruté a pesar de encontrarme tan mal.

Tailandia hay que vivirla, disfrutarla porque en cada rincón puedes encontrarte algo diferente.

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