4 días en Londres

Empiezo este blog contando un viaje que me hizo especial ilusión, más que por el destino, por la razón de hacerlo. Mi sobrino de 8 años, estaba enamorado de Londres, por qué, ni idea, pero no dejaba de decir que quería ir a Londres, comer fish &chips, ver el Big Ben y tomar el té. Así que en cuanto pude, intenté hacer realidad su sueño, y de paso el mío, y nos fuimos mis dos hermanos, él y yo a pasar cuatro días a esa ciudad de la que todo el mundo me hablaba tan bien…

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Realmente fue un viaje muy bien aprovechado, nos cundió mucho, pateamos la ciudad a base de bien y el peque aguantó perfectamente. Siempre quedan cosas por ver, pero la primera impresión fue muy buena y nos dejó esas ganas y necesidad de volver.

Cogimos el avión en Barcelona un miércoles de abril, aprovechando el puente de San Jorge. Ellos venían desde Zaragoza y quedamos en la estación de Sants para ir al aeropuerto. El peque venía supernervioso, pq también era su primer viaje en avión. El disfrutaba de todo, de los controles, del despegue, del aterrizaje… Y por fin llegamos al aeropuerto de Stansted. Ahora solo había que coger el tren que lleva a Londres, y el metro que nos llevara hasta el hotel. Por fin!.

Eran las tres de la tarde cuando empezamos nuestra visita a Londres, llevábamos cogiendo transportes desde las 7 de la mañana o antes, pero no nos quitó las ganas de empezar a ver todo lo que puediéramos. El hotel no estaba muy lejos, cogí uno de la cadena Travelodge, en Vauxhall, y la verdad que resultó muy bien. Andando desde el hotel llegamos al Big Ben en unos veinte minutos . Ahí estaba, fotos sin parar, suena su típica campana, siiiii! Estamos en Londres!

Ya se empezaba a ver el jaleo de gente, de coches, de turistas, los autobuses rojos… cómo mola! Vamos a ver más!

Rodeamos las casas del Parlamento y seguimos caminando hasta Websminster Abbey, viendo las calles señoriales, los colleges, chicos con sus uniformes…

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…y bueno, habrá que comer no? Seguimos caminando hacia Trafalgar Square y entramos en un pub, y qué pedimos? Siiii, fish&chips. No sé si estaba buenísimo, tenía hambre o muchas ganas de probarlo, pero me supo divino. Me llamó la atención el tamaño de los filetes, no me los esperaba tan grandes.

Ahora que hemos repuesto fuerzas ya podemos seguir. Llegamos a Trafalgar Square y disfrutamos del bullicio de esa plaza abierta, llena de luz y de gente, salimos por The Mall, está llena de banderas británicas porque hace poco ha sido el cumpleaños de la Reina y quedan los restos de la fiesta. Impresiona ver semejante avenida con tanta bandera. El peque encantado porque es su favorita.

Mira un parque! Qué chulo! Vamos a ver Regent’s Park. Un paseo por los caminos rodeados de árboles, flores, lagos y ardillas! Qué graciosas son, pero no llevamos nada para darles de comer. No pasa nada, Londres está lleno de parques preciosos en los que abundan las ardillas, los pájaros, los patos… otro día iremos preparados.

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El peque empieza a cansarse, normal, llevamos un día… pero no pasa nada, estamos llegando a Buckingham Palace, estára la Reina? Ya se ha animado otra vez. No vemos el cambio de guardia porque solo lo hacen por la mañana, pero como no está atestado podemos mirar tranquilamente la Guardia Real, aunque solo vayan de garita a garita. Él está emocionado, los mira, los imita, hacemos fotos, quién quiere ver un acto lleno de gente?

Nos vamos paseando por Green Park hacia Picadilly, admirando cada casa, cada escaparate, todo lo q vemos, hasta que llegamos a uno de los sitios que más me gustó y que no me esperaba. Los almacenes Fortnum&Mason. Siempre se habla de Harrods, y la gente va en tropel a verlo, ya hablaré de ellos en otro post, pero desde luego la clase y la elegancia que tiene Fortnum no la tiene Harrods.

Estos almacenes situados en el 181 de Picadilly datan del año 1707 conservan todo el lujo y el glamour de entonces. Inicialmente se fundó como tienda de alimentación y de tes importados de las Indias. Ahora también venden otro tipo de artículos como perfumes, complementos de señoras y caballeros, pero todo muy inglés. Cestas de picnic, bastones, paragüas, sombreros.. No en vano estos almacenes son proveedores de la Casa Real desde hace 150 años.

Sus escaparates bien trabajados, el ascensor de madera, las escaleras con adornos, y la cuidada presentación de todos sus productos hacen que te transportes a 300 años atrás cuando allí debía juntarse lo mejor de la sociedad británica.

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Ya que estamos no podemos resistirnos y compramos unos cupcakes para llevarnos al hotel, que por otra parte es de las pocas cosas que nos podemos permitir aquí dentro. Por hoy ya estamos agotados. Nos hemos ganado un descanso. Cogemos el metro y nos vamos a descansar. Mañana haremos otro sueño realidad…

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