Cómo ir a Pompeya y Herculano

Si algo tenía claro al preparar esta escapada a Nápoles es que no quería irme sin volver a Pompeya, y de paso aprovechar para conocer Herculano, ya que se conserva mejor todavía que Pompeya.

Habrá quien diga que no merece la pena ir porque solo ves cuatro piedras, pero si habéis leído algo más del blog sabéis que a mí los sitios en ruinas y que guardan historias me encantan.

Llega el día que nos vamos a visitar las dos zonas arqueológicas.

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Cómo ir a Pompeya y Herculano

🚂 Desde Nápoles es muy fácil, solo hay que ir a la estación de tren Garibaldi y coger la línea Circumvesuviana dirección a Sorrento.

El billete a Herculano nos costó 2,20 € y el viaje dura unos quince minutos. Desde allí cogimos otro tren hasta Pompeya que está a otros quince minutos más o menos. Nos costó 2 €. Y la vuelta la hicimos desde Pompeya por 2,80€

🚂 Primero fuimos a Herculano. Hay que parar en la parada Ercolano Scavi, y cuando sales de la estación bajar la calle principal recta hasta que vemos la entrada al recinto. Como siempre va gente basta con seguir a la marabunta.

🕘 La entrada nos costó 13€, y no la podíamos coger combinada con Pompeya en taquilla, no sé si por la web habrá alguna forma. El horario de Herculano es el siguiente:
Del 1 de abril al 31 de octubre – desde las 9:00 hasta las  19:30 h
Del 1 de noviembre al 31 de marzo – desde las 9:00 hasta las 17:00 h

Había leído que hay menos gente que en Pompeya, pero la verdad es que nos encontramos bastante. No quise ir en fin de semana por evitar tanto jaleo pero nos encontramos varios grupos de colegios, así que no sé qué es peor. Está visto que ya no hay manera de ir a ningún sitio sin que haya hordas de gente.

Lo que sí es verdad es que se conserva bastante mejor que Pompeya, y eso es porque está más cerca del Vesubio, con lo que todo lo que cayó encima fue barro hirviendo a unos 400 grados, por lo que sus habitantes no tuvieron tiempo ni de salir de sus casas. Cuando se solidificó se creó una masa de espesor entre 16 y 25 metros, mientras que en Pompeya cayeron cenizas y «solo» se cubrió unos 6 metros. A pesar de que ha sido más difícil recuperar los restos por estar bajo lava solidificada, la parte positiva es que se han conservado perfectamente materiales como la madera o las cañas.

Se empezaron las excavaciones en 1709 por casualidad, al restaurar una mansión construida encima, y se fue excavando a lo largo de los años pero no fue hasta 1980 cuando se hicieron los mayores descubrimientos, como que la mayoría de los habitantes habían muerto sin tener tiempo casi de escapar. Todavía queda mucho por excavar, de hecho hay una zona que se ve tapada y estaban los arqueólogos por allí con planos mirando por dónde continuar.

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Se conservan casas casi enteras, en algunas incluso quedan muebles. Yo tenía ganas de ir porque mi hermano me había contado que habían entrado en una casa en la que se podía ver una cama, algún mueble e incluso había una casa que conservaba el balcón y todo. Tenía mucha ilusión de verla, pero cuando fuimos la tenían cerrada por obras de mantenimiento y con andamios. Aun así, te haces una perfecta idea de cómo era una casa romana.

La verdad es que parece que hayas retrocedido en el tiempo y te vayas a encontrar con Augusto y su prima Flavia, no sé. Con un poco de imaginación puedes ver realmente Herculano en todo su esplendor.

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Qué ver en Herculano:

Evidentemente toda la excavación es impresionante, además no es muy grande y la puedes ver relativamente rápido. Todo depende de lo que te guste detenerte a mirar. Nosotras estuvimos como unas tres horas o así y no fuimos con prisa.

Estos son algunos de los sitios más interesantes:

El gimnasio porticado

Rodeado por columnas en tres de sus lados. Era el centro de reunión social igual que las termas.

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La casa del esqueleto

Se llama así porque en 1831 descubrieron un esqueleto humano en un hueco del piso superior, uno de los poquísimos hallazgos de restos humanos en el centro de Herculano. El atrio al aire libre tiene detalles muy bonitos.

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Las termas femeninas

Solían ser más pequeñas y menos bonitas que las masculinas, a veces inexistentes, pero viendo los mosaicos que quedan en el suelo cuesta creer que no se esmeraran tanto. El vestuario se conserva muy bien, con una bóveda de cañón, los huecos para dejar la ropa y accesorios personales, y el estupendo suelo de mosaico que representa a Tritón con delfines, pulpos y otros animales marinos.

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La casa del cañizo

Es la que os comentaba antes que está andamiada, pero es de las pocas que conservan su estructura prácticamente entera. Su nombre viene del material de construcción, cañas trenzadas que luego se rellenaban con cal y otros materiales.

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La casa samnita.

Se llama así porque pertenece al último periodo prerromano, el periodo samnita, de finales del siglo II a.C. En la parte superior se conserva una preciosa galeria . Fue una de mis favoritas, no sé por qué, pero me encantó.

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La casa del tabique de madera

Aunque está carbonizado, como es normal, se conserva un impresionante tabique de madera que separa el atrio del tablino. Viendo el color de las paredes, la fuente central y la mesa interior te puedes hacer una idea de lo que era vivir en una casa romana. Una casa rica, claro.

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Casa del patio bonito

Pues su nombre lo dice todo. Quizá es un poco diferente al resto pero también me encantó. Los suelos, la escalera de obra, los restos de los estucos. Sin palabras.

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La casa de Neptuno Y Anfitrite

Su nombre se debe al bello mosaico que adorna el triclinio. Esta parte de la casa venía a ser una terraza, y para compensar la falta de jardín está adornada con pinturas que representan motivos vegetales. En el centro había una fuente. Os imagináis cómo debía ser pasar la tarde allí escuchando correr el agua mientras bebías una copa de vino?

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Hablando de vino, al lado hay una tienda que pertenecía al dueño de la casa. Todavía se conservan en perfecto estado los estantes de madera y las ánforas.

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En el piso superior se pueden ver las habitaciones casi enteras, solo se derrumbó la fachada.

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La casa del relieve de Télefo

Lo que más llama la atención en esta casa son los «oscilla», una especie de medallones de mármol grandes que cuelgan entre las columnas del atrio.

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El Termopolio

Vendría a ser nuestro bar o tienda de comidas preparadas. Se vendían bebidas frías y calientes y comidas. En el mostrador hay jarras incrustadas donde se guardaban las bebidas y alimentos.

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La casa de los ciervos

Impresionante construcción que debe su nombre a las esculturas de ciervos que hay a la entrada. Conserva una estancia con un colorido suelo de mármol y paredes negras aparte de alguna que otra pintura de bodegones.

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Los fornices

Cerca de las termas suburbanas vemos estas bóvedas donde se encontraron 270 cuerpos escondidos pensando que allí podrían librarse de ser alcanzados por la lava. También se encontró una barca en perfecto estado de conservación que ahora se exhibe en el Museo de las Excavaciones. En aquel entonces el mar estaba muy cerca, a unos 300 metros. Es realmente impresionante.

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Podría seguir nombrando cada una de las casas, pero es que no acabaría. Lo mejor es pasear por las calles, detenerse a mirar, e imaginar cómo serían esas calles con columnas y las paredes recubiertas de colores. Aún se conserva algún trozo de pinturas en la pared.

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🚂 Después volvimos al tren y nos fuimos a Pompeya a seguir nuestro viaje en el tiempo. Tenéis que bajar en la parada Pompei Scavi, que es donde está la entrada al recinto, si no os deja más lejos.

🕘 La entrada cuesta 15€. El horario de Pompeya es el siguiente:
Del 1 de abril al 31 de octubre, de las 9 a las 19,30. Los sábados abren a las 8,30h.
Del 1 de noviembre al 31 de marzo, de 8,30 a 17,00h

Nos dieron un plano y empezamos la visita, a nuestro aire, sin guía ni nada, aunque allí puedes alquilar una audioguia o una persona que te haga la visita.

Habíamos estado hace unos años, 24 concretamente, casi nada! y me hacía ilusión volver, para poder ir a nuestro aire. Lo bueno de ir con un guía es que te enteras de muchas cosas pero la visita fue limitada y hubo sitios que no pudimos ver. Esta vez no quedó una calle sin patear jajaja.

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También había alguna zona cerrada por mantenimiento y no pudimos ver el teatro por ejemplo.

🍕 Aprovechamos a comer aquí, hay un restaurante de comida rápida y un puesto de bocatas, todo en el mismo edificio. Cogimos un menú de pizza y patatas fritas con bebida. La pizza estaba buena, pero las patatas debían ser del día en que fundaron Pompeya porque estaban más reblandecidas y más malas que a saber.

Qué ver en Pompeya:

Depende del tiempo del que dispongáis, está claro, porque esta excavación es muy grande y puedes estar toda la mañana o toda la tarde. De hecho nosotras estuvimos desde las 14,30 más o menos hasta la hora de cierre, lo que nos fue bien porque a última hora no había casi nadie y pudimos disfrutar con menos gente.

Lo que no te puedes perder en Pompeya:

No sé ni por dónde empezar porque cualquier rincón es digno de ver. Está lleno de casas, termopolium, tiendas, templos… Solo cruzar una de sus calles por los pasos de peatones para mí ya tenía magia.

El templo de Apolo

Es de las primeras construcciones grandes que nos encontramos. El templo estaba al final de las escaleras que podemos ver hoy. Realmente lo que queda son las columnas de alrededor y la estatua de Apolo, que como muchos objetos en Pompeya y Herculano, son reproducciones puesto que los originales están en el museo arqueológico de Nápoles.

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El foro

Impresionante con el Vesubio al fondo podemos ver los restos del templo dedicado a Júpiter, Juno y Minerva. El recinto donde podemos ver restos de ánforas y otros objetos fue un almacén de grano.

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La casa del Fauno

Considerada la más bonita de toda Pompeya también es la más grande. La estatua del fauno que decora la fuente de la entrada es la que da nombre a esta casa que debió pertenecer a algún magistrado o persona muy pudiente.

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El lupanar

O lo que es lo mismo el prostíbulo. Ahora hay que entrar por grupos, y no puedes pararte mucho, así que ni siquiera pude hacer fotos. Es muy pequeño, la verdad que lo recordaba más grande. Se ven varias habitaciones con la cama de piedra y la ilustración en la puerta de la especialidad de la prostituta, aunque supongo que harían de todo.

Las termas Stabbiane

En una ciudad grande como Pompeya había varias termas, pero éstas son las más grandes. Se accede por la palestra, el gimnasio al aire libre. Podemos ver una piscina y los accesos a los baños femeninos y masculinos. En estos últimos se puede ver el sistema de calentamiento del suelo . Decoradas con bonitos estucos y relieves realmente hace soñar con darse un baño allí mismo.

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La lavandería

Una de las cosas que no vimos la primera vez y que me sorprendió bastante. No sabía que existían locales donde lavar la ropa, teñirla y plancharla.

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El método para quitar las manchas también me sorprendió, pues se utilizaban orines. Sí sí, pis. Suena asqueroso pero la mezcla del amoníaco que contiene el pis con cal y cenizas se ve que es mano de santo para quitar las manchas. Ya ves. No voy a probarlo, ya os lo digo. También es curioso de dónde lo sacaban. Se recogía de los baños públicos de las tiendas o incluso los que había por la calle, en las paredes había media ánfora donde se iba acumulando. Y también lo importaban de otros países, se ve que el de más calidad era el de Hispania 😳

Después de todo esto le echaban aceites esenciales para que oliera todo bien. Vamos que ya existía Mimosinum 😝

Como ya os he dicho Pompeya es interminable para contar aquí, lo mejor es disfrutarla, y otras dos cosas que no os podéis perder son, la zona comercial, una calle enorme llena de restaurantes, bares y tiendas, en la que se conservan casas de dos o más pisos. Impresionante.

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En esta casa que tenía la tienda a la entrada se conservan monedas que parece ser que dejó el dueño cuando tuvo que escapar de la erupción creyendo que volvería a recogerlas. Pero no fue así.

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La otra cosa son los pasos de peatones. Esas piedras altas en medio de la calle servían para que cruzase la gente, además los carros tenían que reducir la marcha para pasarlos. Pues sí, como las cacharras esas tan pesadas que se han inventado últimamente.

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Fijaros bien porque todavía se ven las marcas de las ruedas de los carros en el pavimento.

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No es impresionante? A mí me pone los pelos de punta, llamadme exagerada si queréis pero estos sitios me hacen desear tener una máquina del tiempo para ver cómo se vivía entonces y cómo eran esas ciudades en todo su esplendor. Si ahora se ven espectaculares no me puedo imaginar cómo serían cuando no habían perdido sus pinturas, ni el brillo del mármol ni su gente.

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Espero que os sirva de ayuda este post o que os anime a visitar estas dos ciudades y os gusten tanto como a mí.

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2 thoughts on “Cómo ir a Pompeya y Herculano

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