Castillo de Capdepera, Cala Agulla, Cuevas del Drach

 

Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien como este día. Será que tenía unas ganas locas de escaparme y ver cosas nuevas, que estaba muy a gusto o que fue un día muy completo, no sé, el caso es que fue genial. Os cuento lo que hicimos.

Nos levantamos pronto, desayunamos en el hotel, el desayuno era justico pero bueno, para llenar el estómago antes de salir estaba bien. Cogimos el coche y nos fuimos hacia Capdepera a ver el pueblo y lo más bonito que tiene, el castillo.

Antes de subir encontramos un parking entrando al pueblo a la derecha desde el que se tiene una bonita vista del castillo en lo alto del pueblo.

Capdepera

Me encantan los castillos y este no me lo podía perder, así que empezamos a subir las empinadas calles hasta llegar a la entrada. Pagamos 3€ cada uno y tenemos suerte porque empieza la visita guiada si la queremos, también tienes la opción de verlo por tu cuenta. Estamos solos con la guía que nos va explicando cada detalle del castillo, así te enteras mejor y la visita es mucho más interesante.

Castillo de Capdepera

El castillo de Capdepera tiene cuatro torreones y dos puertas, una es la llamada de Jaime I porque era por donde entraba este rey cuando iba al castillo.

castillo de capdepera

Este castillo en realidad es una ciudad amurallada. Por su estratégica posición en lo alto de la montaña era un punto defensivo perfecto pues se divisa casi toda la isla.

Me llamaron la atención las casas construidas en el interior, son pequeños recintos, y cuando digo pequeños es que son minúsculos, en los que vivían las familias, pero claro, familias de las de antes con un montón de hijos, los padres, los abuelos, los animales… y viendo eso piensas, en serio? Cómo podía vivir aquí tanta gente? Sobre el año 1311 había unas 60 casas pero como cada vez había más ataques de piratas todos los habitantes acabaron trasladándose a la fortaleza, con lo que llegó a haber 150 casas y  hasta 1000 personas. No me puedo imaginar cómo debía de ser aquello, y cómo debía de oler…

Castillo de Capdepera

Una de las casas tiene un monigote pintado, yo que lo veo antes de que nos lo explique pienso, jolín qué gamberra es la gente, pintando las paredes, no me extraña que lo tengan que vallar. Y resulta que es una pintura de la época, de los habitantes de la casa, y ahora la llaman la casa de la señora, jajaja.

Castillo de Capdepera

Desde la parte más alta de la fortaleza se tienen unas vistas estupendas, se ve gran parte de la isla, no me extraña que fuera uno de los castillos más importantes de la época porque desde luego podían estar preparados para defenderse con mucha antelación.

castillo de Capdepera

También llama la atención esta torre redonda en el interior de una cuadrada. La original es la cuadrada, la llamada Torre de Nunis, que estaba ahí antes que toda la fortaleza, cuando los musulmantes conquistaron la ciudad. Aquí fue donde el rey Jaime I firmó el tratado de Capdepera para que Mallorca formase parte de la corona de Aragón. En principio la torre era el doble de alta, pero se derribó para construir el molino, que es la edificación redonda que está dentro sin terminar. Como al que lo construía no se lo dejaron acabar,  ni corto ni perezoso y con un par lo construyó a la puerta del castillo, que es el que vemos a la entrada de la fortaleza.

Torre de Nunis

Castillo de Capdepera

Dentro de la casa del gobernador, que es la más grande, y al lado de las demás parece una mansión, siempre ha habido clases… Bueno, que me voy del tema, dentro de la casa se puede ver el museo de la llata,  que son hojas de palmito y te explican todo el proceso desde que cogen la hoja, cómo la secan y blanquean y cómo tejen todo tipo de objetos, desde sombreros hasta cunas.

Museo de LLata Capdepera

No os lo perdáis si vais porque realmente merece la pena.

De aquí nos vamos a la playa, y como estamos cerca vamos a Cala Agulla. Ojo, porque las indicaciones te llevan hasta un parquing de pago que te cobran 5€, así, alegremente, estés diez minutos o todo el día. Nosotros nos fuimos por el pueblo, porque además queríamos comprar agua y alguna cosa más, y cuando vas llegando más cerca de la costa hay calles por las que puedes aparcar gratis. Dejamos el coche junto a un paseo que va bordeando la costa y en cinco minutos llegamos a la playa. Está atestada de gente, pero no puede ser más bonita. Cuando conseguimos encontrar un hueco nos sentamos y allí estuvimos bañándonos y relajándonos y sin darnos cuenta se nos habían hecho las dos de la tarde, así que tocaba irse a comer.

Cala Agulla

Cala Agulla

Fuimos andando por el paseo hasta salir a la zona del pueblo donde están todos los restaurantes y tiendas del mundo. Elegimos uno que tenía una terraza muy chula, restaurante Tambo, y pedimos una paella que estaba buenísima. De postre una copa de helado para chuparse los dedos.

De aquí nos fuimos a ver las Cuevas del Drach. Hay varias horas de entrada, nosotros llegamos a la última. Aquí podéis ver toda la información de horarios y precios. Qué hace estas cuevas diferentes a otras? El lago subterráneo. Cuando entras pues ves más o menos lo de siempre, salas más o menos grandes, figuras con formas raras que cada uno interpreta a su manera, pero lo mejor es cuando llegas a la zona del lago, te sientas en las gradas y empieza el concierto. Salen unos músicos en barcas tocando música clásica en directo y es una maravilla!! Cómo me gustó!. Luego tienes la opción de dar un corto paseo en barca. Si queréis subir os recomiendo que cuando entréis a las gradas vayáis hasta el final, porque el concierto se ve y se oye bien en cualquier sitio y así podréis subir los primeros a las barcas.

Cuevas del Drach

De aquí nos fuimos a Portocolom. Había leído que era un pueblo marinero y me apetecía verlo, pero la verdad es que me llevé una decepción. Será que me esperaba otra cosa, algo más pequeño y con más pinta de pueblo, pero realmente es un gran puerto con barcos de pesca y deportivos.

Portocolom

El puerto me gustó porque me encantan los barcos pero no era lo que pensaba ver, eso pasa cuando te creas expectativas.

Portocolom

Portocolom

Como estábamos ya cansados nos sentamos a tomar un mojito, por cierto buenísimo, en una de las terrazas del paseo.

De aquí nos fuimos ya hacia S’illot a ducharnos, descansar un poco y bajar a cenar. Fuimos al mismo sitio del día anterior, esta vez pedí un sándwich y no estaba nada bueno. Volvimos paseando hacia el hotel tranquilamente, y a descansar, que mañana otra vez nos levantaremos pronto.

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