Braga, Barcelos y Guimaraes

Hoy nos vamos de excursión cerca de Oporto, la idea es visitar Braga y Guimaraes, y si pillamos algo de paso también. Después de desayunar nos vamos a Braga, la tercera ciudad más grande de Portugal, y la que más iglesias tiene, de hecho es famosa por ser el mayor centro religioso del país, cosa que se nota no solo en sus iglesias si no en las tiendas dedicadas a vender santos, estampas, rosarios y demás temática religiosa. Además la catedral de Braga es la más antigua de Portugal.

Braga Braga

El centro histórico está cerrado al tráfico, cosa que se agradece para pasear tranquilamente por sus callejuelas y disfrutar en las plazas llenas de terrazas y ambientillo.

Braga Braga
Braga Braga

Braga es una ciudad llena de jardines por todas partes, no sé si en invierno estarán tan bonitos, pero desde luego en verano es una maravilla.

Braga

Braga

Braga

Después nos fuimos a ver el Santuario del Bom Jesus, una visita muy recomendable. Se encuentra a unos 5 kms de Braga y lo reconoceréis por su espectacular escalinata de más de 500 escalones en zigzag.

Santuario Bom Jesus

Si vais en coche podéis dejarlo en un parking al pie de las escaleras y subir andando o en funicular. O bien dejarlo en la parte de arriba directamente. Nosotros, a estas alturas ya sabréis que nos perdemos casi siempre, queríamos ir al parking de abajo y no sé cómo llegamos al de arriba. Pero no pasa nada. Aparcamos, nos asomamos a los miradores para contemplar las preciosas vistas, vimos la iglesia y bajamos las escaleras parando en los rellanos para ver las cinco fuentes que representan los cinco sentidos y las figuras con los que están decorados.

Santuario del Bom Jesus

Para no volver a subir las escaleras, que solo de pensarlo me temblaban las rodillas, subimos en el funicular, y además creo que es casi obligatorio hacerlo. El funicular del Santuario del Bom Jesus es el más antiguo que queda en funcionamiento con este sistema de contrapeso hidráulico. Lleva unos depósitos de agua debajo, uno de ellos se va vaciando a medida que sube. Cuando llega arriba se llena el otro y se va vaciando mientras baja. Un corto viaje en este vagón de madera del año 1882 realmente merece la pena.

Santuario del Bom Jesus

Santuario del Bom Jesus

Santuario del Bom Jesus Santuario del Bom Jesus

Pasamos bastante rato por aquí, el paisaje es precioso y dan ganas de quedarse en uno de esos hoteles que se ven en la serpenteante carretera que sube hasta el santuario solo por respirar esta tranquilidad.

Santuario del Bom Jesus

Nos fuimos hacia Guimaraes pero antes paramos en Barcelos, que nos pillaba de paso. Sí donde el gallo. De hecho el gallo está presente por todo el pueblo. Había bastante gente y nos costó un poco encontrar un sitio donde comer, al final entramos en uno que no estuvo mal, pero tampoco era nada del otro mundo.

La leyenda del gallo de Barcelos es un poco parecida a la de Santo Domingo de la Calzada, que cantó la gallina después de asada. Pues eso. Un peregrino que iba hacia Santiago de Compostela fue acusado de robar, y cuando lo llevaron ante el juez que estaba comiendo un gallo asado dijo que era inocente, y que para demostrarlo el gallo que estaba en el plato cantaría. Y el gallo cantó, y debió cantar tan bien que se ha convertido no solo en el símbolo de este pueblo sino en el de todo Portugal.

Barcelos

Estuvimos viendo la catedral, con el pelourinho correspondiente, el palacio de los condes de Barcelos, o lo que queda de él, y que actualmente es el museo arqueólogico, y el jardín das Barrocas.

Barcelos Barcelos

Barcelos

Barcelos

De aquí nos vamos a Guimaraes, la ciudad donde se dice que nació Portugal. Aquí fue donde nació el rey Alfonso Henriques y que la  proclamó como primera capital del país. Para transportarnos a esa época podemos visitar el fantástico castillo, aunque nosotros como llegamos a última hora de la tarde lo encontramos ya cerrado. Una pena.

Guimaraes

Guimaraes es una ciudad medieval que guarda el encanto de sus casas de madera, sus calles empedradas, y como en todo el país, muchas iglesias. Como en casi todos los sitios a mí lo que más me gusta es callejear, ir descubriendo sus rincones y asombrándome con la belleza de todas sus joyas arquitectónicas, como el palacio de los duques de Braganza, austero, pero aún asi, impresionante.

Guimaraes

Guimaraes

Guimaraes

Guimaraes

Este era nuestro último día por el norte, a partir de mañana empezamos a bajar y nos quedan muchas maravillas más por descubrir. Otro día más, Portugal me enamora.

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Guimaraes

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