🏘️🌅 Fin de semana en Cinque Terre

 

En este post os haré un resumen de lo que nos cundió el fin de semana en Cinque Terre. Como ya dije lo bueno que tiene este destino es que puedes hacerlo en un par de días porque todo está muy cerca y se aprovecha el tiempo muy bien, sobre todo en verano que hay más horas de luz.

El viernes llegamos al aeropuerto de Pisa sobre las cuatro de la tarde. En el post del itinerario os explico cómo llegar hasta La Spezia. Una vez que nos instalamos y dejamos las maletas en el hotel nos fuimos a coger el tren a Riomaggiore. Entre unas cosas y otras se habían hecho casi las siete de la tarde, pero aún pudimos aprovechar el tiempo para ver el primero de los pueblos de Cinque Terre.

Tenía tantas ganas de ir a esta zona que no os imagináis los nervios que tenía cuando bajé del tren en la estación de Riomaggiore. El momento de pasar el túnel hasta el pueblo y bajar hasta el puerto fue de excitación total, y cuando por fin vi las casas de colores que tanto había visto en fotos casi grito de emoción. Igual os parezco un poco exagerada, pero es que fue así. No os ha pasado tener muchas ganas de ir a un sitio y cuando por fin estás allí es como que no te lo crees? A mí me pasa mucho 🤣🤣🤣

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Estuvimos dando una vuelta por el puerto, luego subimos hasta la parte más alta del pueblo donde está la iglesia, las vistas desde allí son espectaculares. Perderse por las calles de estos pueblos es una maravilla porque siempre encuentras algún rincón digno de fotografiar y admirar.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Teníamos claro que queríamos ver atardecer, así que nos fuimos a comprar la cena para llevar. Entramos en el Mamma Mia y compramos un par de trozos de pizza, un cono de chipirones, una cocacola y una cerveza, y nos fuimos a coger sitio entre las rocas. Por 20 € cenamos las dos con las mejores vistas de todo el pueblo.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

💟  Ver atardecer desde Riomaggiore es una maravilla, mucha gente se sienta en el puerto, y está en silencio contemplando cómo va bajando el sol. Es algo mágico.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Cuando ya se había ido el sol y empezaban a encenderse las luces dimos otro pequeño paseo por el pueblo, pero ya empezaban a cerrar todo y se estaba quedando vacío, así que nos fuimos al tren para ir a descansar. No ha podido empezar mejor el viaje.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

El sábado lo dedicamos a hacer dos senderos y ver tres pueblos. Algunos de los senderos están cerrados, podéis consultar el estado de todos en esta web. Nosotras decidimos hacer los senderos de Vernazza a Corniglia y a Monterosso. Se puede hacer todo seguido si queréis, empezando por Corniglia o Monterosso, pero lo hicimos en dos partes, ahora os cuento por qué.

Nos levantamos, desayunamos en el hotel y nos fuimos en el tren hasta Vernazza. Aquí el tren para justo en medio del pueblo casi, bajas las escaleras y ya estás, no hay que atravesar túneles ni nada como en los otros. Aprovechamos a dar una vuelta ya que había poca gente y ya nos dimos cuenta de que Vernazza iba a ser de nuestros favoritos.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Empezamos a subir hacia el castillo, pero un hombre que hay regando la calle nos dice que no subamos que está cerrado, le digo bueno, subimos para ver las vistas, y me dice, no se ve nada, y nos hace darnos la vuelta apuntándonos con la manguera. La de regar eh? que nadie vaya a pensar mal 🤣🤣

Nos quedamos un poco muertas porque hay que ver cómo se puso, qué manía con que no subiésemos, pero como somos muy cabezonas nos fuimos a dar la vuelta por otra calle y lo volvimos a intentar. Y nos topamos con una puerta cerrada que dice subida al castillo. Total, que el hombre tenía razón, no merecía la pena seguir porque no se ve nada. Bueno, pues como todavía no hace mucho calor nos vamos hacia el primer sendero que es el que nos llevará a Corniglia.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Como seguramente sabréis Corniglia es el único de los cinco pueblos que no tiene salida al mar, está en lo alto de la montaña. Así que cuando llegas a la estación tienes que subir unos 400 escalones hasta el pueblo. Decían que era muy pesada la subida, y la verdad es que a la gente se le veía un poco agobiada subiendo, así que pensamos en hacerlo al revés. Empezamos desde Vernazza y así las escaleras nos tocaba bajarlas que es menos pesado.

Nos ahorramos las escaleras de la estación pero también os digo que la subida del sendero es criminal. No sé si es mejor subir las escaleras o el sendero, pero en cualquier caso un tramo de cansaros subiendo vais a tener 😄 .

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Aunque al principio es un poco pesado luego es más plano y se hace bien, además las vistas son muy bonitas, divisando casi todo el rato el pequeño pueblo de Corniglia que cada vez se va haciendo más grande. Es un sendero muy chulo.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Cuando llegamos a Corniglia empezamos a ver anuncios de limonada y granita (granizado) de limón por todas partes. El pueblo huele a limón y naranja, es una pasada, hay por todas partes, y desde luego no os podéis ir sin probar un granizado, helado, o cualquier cosa que hagan con limón porque está buenísimo. El mejor granizado de limón que he bebido en mi vida ha sido en Corniglia. Además los granizados italianos no son como los de España que al final solo chupas hielo, en Italia te los bebes enteros porque hay líquido y sustancia hasta el final.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Corniglia es de los pueblos que menos había oído hablar, es de los que menos gustan a la gente o el que descartan si no hay tiempo para ir, pero a mí me gustó muchísimo. Además hay un camino para bajar hasta unas rocas a bañarse. Estar ahí no debe ser muy cómodo, pero con el calor que hacía desde luego apetecía darse un bañico.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Nos fuimos a la estación bajando las famosas escaleras y esperamos al tren. En estas estaciones no importa esperar porque tienen unas vistas que dan gusto.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Volvimos a Vernazza, a esta hora estaba ya hasta arriba de gente, así que dimos otro paseo mientras se despejaban un poco los restaurantes y nos perdimos entre sus calles empinadas y llenas de flores.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Nos compramos un trozo de pizza en Batti Batti que tiene fama de tener las mejores focaccias de esta zona, pero nos apeteció más la pizza. Nos la llevamos junto con la bebida al puerto, y estuvimos comiendo con unas vistas inmejorables. Achicharradas de calor también, pero muy a gusto.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Después nos fuimos a comprar un helado en la heladería Vernazza, en la calle principal. Estaba buenísimo, de melocotón con albahaca. Orgásmico. No os perdáis los sabores de esta heladería porque tenían todos una pinta estupenda.

Después de descansar un rato en la sombra mientras comíamos el helado y veíamos a una mujer decorando el balcón con flores pusimos rumbo al siguiente sendero.

Esta vez subíamos por la parte opuesta del pueblo. Los senderos están bien indicados, fijándote un poco ves los carteles.Al sendero de Vernazza se va por una calle que hay junto a la farmacia de la calle principal y al de Monterosso se entra por el lado opuesto de la calle.

Empezamos a subir para llegar al mirador más famoso de Vernazza. Aquí es donde se hace la mejor foto del pueblo. Hay una valla y en realidad hay que pasar por debajo y saltar para ponerte en el trozo de tierra en el que todos nos hacemos la foto. Para llegar hasta aquí tendréis que pagar la entrada al sendero aunque no lo hagáis entero.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

✅  La razón de empezar otra vez desde Vernazza, es porque había leído que la subida desde Monterosso era muy pesada. Así que decidimos hacerlo al revés para bajarla. El comienzo del sendero fue bastante pesado, vas casi todo el rato en subida y apenas hay trozos llanos. También puede ser que lo hicimos a las tres de la tarde y hacía mucho calor, pero aun así. Yo solo pensaba, pues si esta subida es así como tiene que ser la otra que es tan mala. Cuando llegamos nos dimos cuenta de que sí, empezar el sendero desde Monterosso hubiese sido horrible, muchas escaleras, tramos muy empinados, vamos, que desde luego es mejor hacerlo de bajada. Que tampoco os asuste esto porque se puede hacer perfectamente el sendero, os costará un poco más o menos pero tampoco es como subir al Everest.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Por fin llegamos a Monterosso, muertas de calor, de sed, muertas en general. Lo primero que hicimos fue ir a la playa gratuita que hay nada más bajar el sendero. La siguiente es de pago, como muchas en Italia.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

La playa estaba atestada, tuvimos que dar vuelta a ver dónde había sitio, y cuando vimos una pareja que se levantaba allí nos plantamos para coger el hueco, igual que si aparcáramos el coche vamos. La playa es de piedras y un poco incómoda, la verdad, pero con lo cansadas que estábamos nos parecía las Maldivas. Descansamos un rato, hasta dormimos la siesta, y luego nos fuimos a ver el pueblo.

Monterosso tiene dos zonas, la más antigua que es la que más se parece a los otro pueblos, y la más moderna donde están el resto de playas, restaurantes, paseo marítimo y casas más modernas. A mí me gustó más la parte antigua, allí nos sentamos a tomar una Apérol con algo que nos pusieron para picar, un aperitivo buenísimo con alcaparras, olivas y tostadas con pesto y anchoas. El local estaba en una calle estrecha y vendían además productos de la zona. Estaba muy bien.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Luego nos fuimos hacia la otra parte del pueblo, pero esa zona parece más cualquier pueblo costero de España y ya no tenía tanto encanto, aunque no deja de ser bonito.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Nos fuimos al tren porque queríamos ir a Manarola a cenar, pero estábamos cansadas, sudadas y llenas de tierra, así que pensamos que mejor nos íbamos a duchar al hotel y nos quedábamos por La Spezia a cenar.

Fue una buena idea porque estábamos reventadas, además cenamos genial en un restaurante que se llama Carpe Diem, en la vía Sant Agostino, 19. Unos boquerones al limón, unos espaguetis a la marinera que son los mejores que he comido nunca, y un plato típico de Ligura, trofie al pesto. Riquísimo todo.

Estaba todo bastante animado, sobre todo la zona más cercana al puerto, pero nos fuimos a dormir porque ya no podíamos con nuestros cuerpos serranos.

Al día siguiente después de desayunar nos fuimos a coger el autobús hasta Porto Venere. Sale de La Spezia, hay que ir hasta la plaza Garibaldi y luego bajar la calle a la derecha hasta una parada de autobús que hay. Nosotras habíamos cogido el billete en el Cinque Terre Point de la estación, así al subir solo tienes que validarlo. Nos costó 6€ i/v.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Porto Venere podría ser la Sexta Terre, aunque está más alejado de los otros es del mismo estilo y desde luego os animo a que lo visitéis si tenéis tiempo. Es un pueblo precioso, su iglesia para mí es de las más bonitas que he visto, con esas vistas al mar y en ese entorno espectacular.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Junto a la iglesia está la gruta de Byron, otra sorpresa para la vista. Entre esas rocas también hay gente bañándose y daban ganas de darse un chapuzón, la verdad. De haber llevado el bañador y la toalla encima no descarto haberlo hecho.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Después de un rato allí relajándonos y admirando el paisaje, nos fuimos hacia el castillo Doria, desde donde hay unas vistas preciosas de la iglesia. El humo negro que se ve en alguna foto es que se estaba quemando un barco, y nos encontramos allí con toda la parafernalia de bomberos y barcos que iban a evacuar y ayudar a la gente que había dentro.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Al castillo no entramos, costaba 5€, pero no nos apeteció entrar, así que no puedo deciros qué tal está por dentro, si vais me lo contáis ☺

Después de callejear por el pueblo, ver tiendas bonitas y tomarnos una cerveza fresca en una terraza, volvimos a coger el bus hasta La Spezia y desde allí el tren a Manarola.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Manarola es el último pueblo que nos quedaba por ver de las Cinque Terre. Cuando llegas a la estación pasas el túnel y ya estás en la calle principal del pueblo. Había muchísima gente y hacía mucho calor, resultaba un poco agobiante, la verdad.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Compramos una focaccia en La Cambusa y nos fuimos al puerto a comerla. Hacía tanto sol y tanto calor que acabamos metiéndonos en la sombra debajo de una barca y allí nos quedamos un rato.

Junto al puerto hay una zona de piscinas naturales, mucha gente se bañaba y daban ganas de meterse, pero había tanta gente por las rocas y por todas partes que aunque hubiésemos querido poner las toallas en un rincón hubiese sido imposible.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Nos fuimos a comer un helado para refrescarnos, buscando todas las sombras que encontrábamos, y luego nos paseamos por el pueblo perdiéndonos por sus callejuelas y descubriendo rincones encantadores y gatos curioseando.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

🐱  En Cinque Terre hay muchos gatos, de hecho vendían camisetas y recuerdos de “Il Gatti de Cinque Terre”.

Cruzamos el túnel hacia la estación para ir a ver el Sendero del Amore. Está cerrado, pero se puede ver una pequeña parte. Desde luego es una pena porque las vistas son preciosas, y además parece que es el único llano lo cual es una alegría después de las palizas que nos habíamos pegado.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Volvimos hacia la zona del puerto y subimos el camino que va hasta el Nessum Dorma, el famoso restaurante con las mejores vistas de Manarola. Las vistas son geniales, pero el bar estaba llenísimo como era de esperar. No pudimos entrar a tomarnos nada, pero un poco más arriba hay mesas donde podéis sentaros a contemplar las vistas y comer o tomaros algo si os lo lleváis.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Nuestra idea era ver atardecer desde Manarola, pero ya habíamos pateado el pueblo a base de bien y aún era pronto, así que decidimos irnos a Riomaggiore y ver el atardecer desde allí como el primer día. Como nos habíamos quedado con las ganas de coger el barco para ver los pueblos desde el mar decidimos irnos hasta Riomaggiore en barco. El viaje en tren nos costaba 4€ y el barco 5€, así que por la diferencia que había al menos hacíamos el último tramo de los pueblos. Hacer el viaje entero desde Riomaggiore hasta Monterosso debe ser chulísimo, pero nos conformamos con este pequeño viaje, es otra manera de ver los pueblos y cambiar de perspectiva.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Riomaggiore fue junto con Vernazza el pueblo que más me gustó. Fuimos a dar otra vuelta por el pueblo, y nos sentamos a tomar un Aperol en la terraza del Fuorirotta, un bar que tiene una vistas preciosas. Está en una calle subiendo a la iglesia, enseguida se ve porque es el único que hay.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

Después nos bajamos como el primer día al Mamma Mía, compramos pizzas, un cono de chipirones y la bebida y volvimos al puerto a sentarnos para ver atardecer.  Fue la mejor manera de acabar nuestra visita a las Cinque Terre, una zona que para mí se ha convertido en una de mis favoritas. Si ya me gustaba antes de ir desde luego no me ha defraudado nada, al revés, me ha gustado mucho más de lo que esperaba, a pesar de las miles de fotos que había visto y de todo lo que había leído. Os recomiendo mucho una escapada por esta zona.

Al día siguiente nos fuimos hacia otra zona preciosa de Italia, la Toscana, pero eso os lo cuento en el próximo post.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

2 thoughts on “🏘️🌅 Fin de semana en Cinque Terre

  1. Un destino que desconocía y “por tu culpa” incrementa mi lista de viajes pendientes. 😜 Como siempre, unas fotos magnificas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *