🎠 Un día en Aviñón

 

29 de marzo 2018

Empezamos nuestro viaje por La Provenza!

Una vez cargados los coches como si nos fuésemos a vivir un año en la carretera ponemos rumbo hacia la frontera.

Como os conté en el post de preparativos esta vez era un viaje diferente, íbamos en un coche mi hermana con su marido y los dos peques y en el otro mi amiga y yo. Me daba un poco de miedo que al ir con los críos nos retrasáramos más o no nos diese tiempo a ver todo lo que quería, porque el viaje lo tenía preparado antes de que se apuntaran ellos cuatro, pero al final todo salió perfecto.

Bueno, al lío. Paramos en una gasolinera antes de entrar en Francia y de paso picar algo, yo no sé si os pasa pero en los viajes como que se abre el apetito y estoy comiendo en sesión continua 🤦‍♂️

Continuamos y la suerte es que no estamos pillando atascos ni nada, que para ser Semana Santa no está mal. A mitad de camino paramos a comer en una gasolinera. Lo bueno de las gasolineras y las áreas de descanso francesas es que tienen mesas de picnic y baños, todas. Así que es fácil encontrar cualquier sitio para hacer un descanso.

Llevábamos comida en el coche, así que hacemos nuestro picnic, descansamos un rato y seguimos camino.

Podríamos haber parado en algún pueblo que nos pillaba de camino, hay bastantes sitios interesantes donde poder hacerlo, como Narbona o Beziers, pero preferimos no entretenernos tanto y seguir directos hasta Aviñón para aprovechar el medio día que vamos a pasar allí.

Por fin llegamos sobre las tres de la tarde. Vamos al hotel Ibis Budget Centre. Lo cogí porque tenía aparcamiento gratuito pero al llegar vemos que está en obras, pero hay dos parkings justo al lado. En uno hay que pagar pero las primeras cuatro horas son gratis, como son las cuatro de la tarde y luego ya termina el horario de pago no tenemos que poner ticket, así que nos libramos. En el que está justo al lado no hay que pagar.

La zona antigua de Avignon está rodeada por una muralla muy bien conservada de hace 800 años, el hotel está frente a ella así que una vez que hemos dejado las maletas entramos por una de las puertas de la muralla y vamos andando hasta la Rue de la Republique, es la calle comercial más grande de Avignon. Ahí ya empezamos a ver pastelerías y heladerías que nos dan ganas de picar, pero vamos a esperar un poco no?

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos

De lo que no nos privamos es de montar en el tiovivo que hay en la Place de L’Horloge. Mi sobrina va como una loca y a mí que me encantan los tiovivos me viene genial la excusa para subirme con ella 🤩

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Aquí ya nos vamos dando cuenta de que esta ciudad nos va a gustar, tiene mucho encanto por cada rincón que pasas, una arquitectura muy interesante y un ambiente que invita a estar en la calle.

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Seguimos paseando y llegamos al impresionante Palacio de los Papas. Data del siglo XIV, fue construido en 20 años y tiene el volumen de cuatro catedrales góticas. Es o no es impresionante? Jajaja.

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Está declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, se construyó a la llegada del Papa Clemente V cuando abandonó Roma para instalarse en Avignon, y durante más de siete décadas fue sede papal.

Se puede visitar, el circuito dura unas dos horas y se pueden ver cámaras ocultas, torres secretas, pasadizos y toda la grandeza del palacio. La entrada cuesta 12 €, pero nosotros no entramos porque si no perdíamos mucho tiempo, así que no os puedo dar mi opinión al respecto.

Desde esta misma plaza subimos a los jardines Rocher des Doms. Desde aquí tenemos muy buenas vistas del Ródano, que es el río que cruza Avignon, y de toda la zona de alrededor hasta el Monte Ventoux. Un letrero nos indica los pueblos cercanos.

Podemos dar un agradable paseo entre árboles, jardines, un lago y cómo no, un parque infantil que mis sobrinos no se quedaron sin probar, faltaría más.

También vemos el famoso Pont de Saint Bénézet, que solo llega hasta mitad del río. Las constantes crecidas del río acabaron con parte de sus 22 arcadas en varias ocasiones, hasta que se dejó de reconstruir. Fue un importante punto para los peregrinos y comerciantes que iban a España e Italia, además de ser la única forma de llegar hasta Lyon. Además es muy conocido en Francia por una canción popular francesa llamada Sur le Pont d’Avignon. Y sí que debe serlo porque cuando nos acercábamos oíamos a gente cantando la famosa canción.

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Al puente bajamos desde el parque por unas escaleras que conectan con el puente. Se puede visitar y hay que pagar entrada, pero tampoco entramos porque no nos parecía interesante pasar solo a ver la mitad del puente.

Volvimos otra vez hacia la plaza del palacio de los Papas y empezamos a callejear, una de las cosas que más me gusta hacer cuando voy a algún sitio. Perderme, literalmente en mi caso, por sus calles. Aviñon está lleno de rincones con encanto, plazas arboladas llenas de terrazas, tiendas con sus escaparates de madera…

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Nos acercamos hasta la plaza des Corps Saints. Es una zona muy animada llena de restaurantes y bares. Buscaba un local que había visto y que me gustó mucho. Se llama Ginette et Marcel y está decorado todo con objetos antiguos, mesas rústicas y suelos de época. Aparte de hacer pasteles y tostadas muy ricas. Pero era un poco pronto para cenar, así que seguimos caminando.

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✅  La Place des Corps Saints está muy bien para ir a tomar algo porque no es tan cara como la Place de L’horloge y el palacio de los Papas, que son bastante más caras.

Volvimos a salir a la rue de la Republique y andando andando encontramos un parque con los restos del claustro de una iglesia, que resulta ser el Temple St. Martial. Es muy original. Además había columpios así que adivinad dónde nos sentamos mientras los críos corrían y subían y bajaban de los cacharros. Nos vino bien descansar un rato.

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Seguimos callejeando y encontramos una plaza muy tranquila en la que había una crepería que también llevaba apuntada. Así que ya nos sentamos a cenar. Comimos unas gallettes, que son los crepes hechos con trigo sarraceno, una pasta menos dulce que la habitual. Bebimos sidra bretona para acompañar. Buenísimo todo. Se llama Creperie Flourdiliz, en pl. Cloitre Sant Pierre. Cinco gallettes, la jarra de sidra y dos refrescos nos costaron 60,40€.

Desde aquí nos vamos andando tranquilamente hacia el hotel, viendo un poco la ciudad de noche que también está muy chula. Nada más salir de la plaza y cruzar a la siguiente econtramos otra iglesia muy bonita, la basílica de San Pedro de Aviñon.

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Hay bastante ambiente por la calle, está todo muy animado. Dan ganas de quedarse si no fuera porque estamos ya hechos polvo de estar todo el día en marcha. Nos vamos a descansar que mañana nos esperan muchos sitios bonitos por descubrir.

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