🌴De San Diego a Santa Mónica 🎡

 

28 de septiembre de 2017

Despertamos en San Diego, la verdad que si llego a tener tiempo de preparar mejor este día me hubiese quedado unas horas más por la ciudad y así acabar de disfrutarla y de ver lo que nos quedó pendiente el día anterior. Como fue todo un poco deprisa y a última hora teníamos otros planes, y nos fuimos hacia Los Angeles otra vez. La idea era ir a Santa Mónica porque el día que estuvimos en Venice Beach no nos dio tiempo de acercarnos. Es que Venice es mucho Venice, y te atrapa jajja.

Como era de esperar pillamos mucho tráfico y algún atasco, pero lo llevamos con tranquilidad, no queda otra.

Nuestra primera parada fue en Hermosa Beach, un pueblo que en principio no tiene nada pero que me apetecía ver, ya que estábamos por allí, porque aquí se rodaron algunas escenas de La la land.

El pueblo es básicamente playa enorme y casas bajas, unas más monas que otras, pero tampoco llama la atención por nada más.

New photo by Anabel se va de viaje / Google Photos
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En el muelle se grabó la secuencia en la que él está cantando una canción al atardecer.  Viendo los escenarios reales te das cuenta de cuánto cambian para la película. En este muelle no están las farolas que salen en la película, pero aun así me encanta. Ya os he dicho que vuelven loca no?

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También aquí encontramos el Lighthouse café, es el local donde van a escuchar jazz.  En este local también hacen conciertos por la noche.  La foto es de la parte delantera del local, pero lo que sale en la película es la parte de atrás. Como no tenía muy reciente la imagen la verdad es que no me dio por ir a dar la vuelta, sí que lo vi un poco diferente pero no caí. Pero si os gusta ir a ver localizaciones de cine ya sabéis que hay que ir a la parte trasera del local para ver la fachada que sale en la película.

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Después de pasear un rato por aquí nos vamos a otra visita un poco friki. No es un sitio que llevara en mente ir, pero como íbamos improvisando un poco nos fuimos al cementerio de Westwood, que es donde está enterrada Marylin Monroe. La verdad es que es un sitio difícil de encontrar, porque parece cualquier cosa menos un cementerio. Pusimos la dirección en el gps y nos deja en medio de una calle con edificios altos, casas, en fin, que no parecía que hubiese allí un cementerio. Hay una placa que pone Pierce Brothers Westwood Village y ahí entras y te encuentras una especie de jardín.

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La verdad es que es un sitio pequeño, pero muy tranquilo en medio del caos de Los Angeles.

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La lápida del nicho de Marylin es de un color más claro a las que la rodean, dicen que es de la cantidad de fans que han ido a tocarla y besarla. El Westwood Village Memorial Park es muy sencillo, no hay panteones, ni esculturas, solo nichos y algunas tumbas en el césped, no parece un lugar donde haya enterradas grandes estrellas de Hollywood, sin embargo podemos encontrar también las tumbas de Jack Lemmon, Walter Matthau, Dean Martin o el maestro de la comedia  Billy Wilder.  Y digo podemos encontrar porque cuesta un poco, evidentemente no es un sitio turístico, no  hay indicaciones ni nada y vais a tener que mirar todas para ver si hay alguien famoso.

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Si os interesa ver la tumba de Marylin, aunque sé que suena un poco tétrico o morboso, os podéis guiar porque hay un banco de piedra junto al nicho, es el único que hay en esa zona. La dirección del cementerio de Westwood es 1218 Glendon Ave, Los Angeles.

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Habíamos dejado el coche aparcado un poco lejos porque todo era de pago a la entrada, pero a cambio vimos una zona residencial con unas casas que morías de envidia, qué sitio tan tranquilo para vivir, dan ganas de quedarse aquí, pero como no podemos nos vamos a Santa Mónica.

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Como siempre buscando la zona que no sea de pago, pilla un poco lejos, pero así te olvidas del coche. Llegamos al muelle y menudo jaleo había, gente tocando música, paseando, vendiendo cosas, tomando el sol en la playa…Me encanta!!

Hacemos la foto en el cartel de final de ruta 66, esa que espero algún día hacerme realmente al finalizar la ruta.

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Y como ya tenemos hambre que se ha hecho un poco tarde vamos a comer, y esta vez sí, para quitarnos el capricho entramos al Bubba Gump. Hay bastante gente, pero tenemos suerte de pillar una mesa libre, así que venga, a comer que ya es hora.  Pedimos unos macarrones con queso y gambas, unos linguini con gambas, una ensalada con pera, fresas y gambas  y unos cócteles.  La verdad, la comida estaba buena, pero para el pastizal que te clavan no. 70 $ me parece abusivo por lo que comimos. Había oído tanto que estaba buenísimo y todo eso que quizá me esperaba más, pero bueno, al final lo que pagas es la “marca” Forrest Gump. No está mal, pero no sé si volvería a entrar.

Al salir vamos a ver los locales y las atracciones. Me encantan estos sitios con aspecto tan de los años 50.

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Nos sentamos un rato en la playa a descansar y vuelvo a subirme a la caseta de los vigilantes de la playa, mira que me gustan! Es que eso de haberlas visto tanto en la tele y ahora poder subirte es una gozada!

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Nos vamos andando hasta la zona comercial que está cerca. Hay tiendas chulas pero carísimas algunas. Fuimos porque estábamos haciendo tiempo para ver atardecer en la playa, no quería perdérmelo, después de los atardeceres que vi por allí este iba a ser el último y quería aprovecharlo.

Así que volvimos a la playa y si nos descuidamos se nos va el sol, porque no nos dimos cuenta y se nos hizo un poco tarde mirando tiendas. Pero al final pudimos disfrutar de ese color tan impresionante cuando se esconde el sol. Me declaro oficialmente enamorada de esos atardeceres.

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Y de aquí nos fuimos a buscar el motel donde pasábamos nuestra última noche. Habíamos reservado en el Diamond Inn, el mismo en el que estuvimos la primera noche. Fue un poco raro volver después de tantos días. La primera vez estábamos cansados, con jet lag y pensando en todo lo que nos quedaba por ver, con ese miedo de ojalá que salga todo bien, que no pase nada y qué ganas tengo de verlo todo. Esta vez estábamos cansados pero felices de todo lo que habíamos visto, de que todo hubiese ido perfecto y con pena porque ya se acababa el viaje.

Toca reorganizar maletas, y prepararse para la vuelta, aunque mañana aún podemos aprovechar unas horas.

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